La colección, reunida a lo largo de años por el arquitecto chileno Jaime Errázuriz Zañartu, constituye un valioso testimonio de las formas de vida, los rituales y los saberes de las comunidades que habitaron el Pacífico colombiano. Además de piezas de la cultura Tumaco-La Tolita, incluye objetos de tradiciones arqueológicas como Nariño, San Agustín y Tayrona, lo que amplía su relevancia dentro del patrimonio precolombino del país.
“Los objetos tienen vida en la medida en que tienen historia”, expresó Cecilia Errázuriz, al recordar el legado de su padre y el cuidado que permitió preservar estas piezas a lo largo del tiempo.
Las piezas serán administradas por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), entidad encargada de su investigación, conservación y puesta en valor. Posteriormente, se proyecta su traslado al Museo Arqueológico de Tumaco-La Tolita, con el propósito de reconectar este patrimonio con su territorio de origen y sus comunidades.
El Gobierno colombiano dispuso un equipo técnico especializado para garantizar el adecuado traslado de la colección, incluyendo procesos de verificación, embalaje y conservación bajo estándares internacionales.





