EPM informó que, entre enero y marzo de 2026, realizó la limpieza de más de 16.000 sumideros en puntos estratégicos del Valle de Aburrá —entre ellos la Transversal Inferior— como parte de su plan para enfrentar la temporada de lluvias y reducir riesgos de inundación.
El drenaje urbano se entiende como el conjunto de infraestructuras y medidas que permiten captar, conducir y evacuar las aguas lluvias desde el espacio público hacia las fuentes hídricas. En ese sistema entran elementos como vías, cunetas, sumideros, redes de alcantarillado, quebradas y ríos, que trabajan de manera articulada para manejar el agua de escorrentía durante eventos de lluvia.
En el Valle de Aburrá, este es un sistema compartido entre varias entidades. En ese marco, EPM es responsable de la operación y el mantenimiento de las redes de alcantarillado (tanto de aguas residuales como de aguas lluvias) y de estructuras como los aliviaderos, que ayudan a separar flujos: las aguas residuales se conducen hacia plantas de tratamiento y las lluvias se dirigen a los cuerpos de agua para evitar sobrecargas.
Santiago Wilches Yepes, gerente de acueducto y alcantarillado de EPM, explicó que se preparan para la actual temporada de lluvias: “Nos estamos fortaleciendo en todas las actividades de operación y mantenimiento. Particularmente en esta época de lluvia nos concentramos en el mantenimiento de más de 16.000 sumideros y de aquellas instalaciones críticas para los eventos de precipitación, como son los intercambios viales y demás de infraestructura crítica”, detalló.
Según la empresa, esos trabajos de limpieza se concentraron en puntos estratégicos del Valle de Aburrá, incluidos deprimidos viales y zonas de alto flujo como Villanueva, La Alpujarra, Bulerías, Terminal del Norte, Feria de Ganados, Transversal Inferior y Parques del Río.
Además, reportó que, con Emvarias y el Distrito de Medellín, se recuperaron 3.000 metros cúbicos de residuos tras intervenir 37 puntos críticos (con corte a diciembre de 2025) en ocho cuencas: Santa Elena, La Iguaná, La Puerta, Piedras Blancas, Doña María, La Seca, La Rosa y La Malpaso.
El plan también incluye refuerzo de equipos (como motobombas y sistemas de presión-succión) y el uso de herramientas para anticipar escenarios: EPM indicó que tiene modelación hidráulica en el 70 % de las redes de alcantarillado, con la que busca simular lluvias y priorizar intervenciones.
En paralelo, la empresa señaló que avanza en la actualización de lineamientos de diseño del alcantarillado en el Valle de Aburrá y Rionegro, incorporando el enfoque de Sistemas de Drenaje Urbano Sostenible (SUDS) y criterios de resiliencia.
EPM agregó que desde su Centro de Control hace seguimiento en tiempo real a embalses, caudales, lluvias y operación de sistemas para reaccionar ante eventos extremos.
La empresa reiteró que el buen funcionamiento del sistema también depende del uso responsable: no arrojar a sumideros materiales de construcción (como cemento o lechada) y disponer en la papelera elementos como pañitos húmedos, toallas higiénicas, pañales, tampones y preservativos. También recomendó evitar prácticas que afecten quebradas, como contaminarlas con hidrocarburos o deforestar sus márgenes.
Sobre esto, el gerente de acueducto y alcantarillado de EPM aseguró que vienen trabajadno con las comunidades en “ejercicios de comunicación y toda la socialización para el cuidado de las cuencas, incluso en algunas de las cuencas venimos trabajando en la recolección de residuos sólidos”.





