Su riqueza natural lo posiciona como un patrimonio ambiental por excelencia, donde el Distrito fomenta actividades que potencian su vocación cultural, recreativa y ecológica. Es el Cerro Nutibara, uno de los siete cerros tutelares de Medellín.
Precisamente, la riqueza natural de este lugar lo sigue consolidando como uno de los principales ecosistemas urbanos protegidos. También, su Plan de Manejo Ambiental lo ubica como un nodo de conectividad dentro del área metropolitana, que funciona como una “isla verde” capaz de regular la temperatura y depurar contaminantes.
Y es que el bosque del Cerro Nutibara alberga gran variedad de flora y fauna silvestre, que representa un alto valor ecosistémico y paisajístico para la ciudad y el Valle de Aburrá. Cuenta con aproximadamente 90 especies identificadas de árboles, arbustos, flores y plantas ornamentales, que sirven de alimento y refugio para los animales que habitan en este entorno.




Allí, se registra la presencia de mamíferos y más de 150 variedades de avifauna, lo que lo convierte en un punto estratégico para las aves migratorias que llegan a Medellín y continúan su tránsito hacia otras latitudes, así como para pequeñas migraciones locales. A esto se suman mariposas, abejas y otros polinizadores propios de este hábitat.
El cerro, declarado oficialmente como parque ecológico o área protegida el 7 de mayo de 2009, mediante resolución del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, cuenta con una extensión de 29.33 hectáreas, equivalentes a 293.300 metros cuadrados, y una altura de 80 metros desde su base urbana.
Entidades que contribuyen a su cuidado
Julián Alzate Cárdenas, el director ejecutivo (e) de la Corporación Arví, cuenta que la riqueza natural del Cerro Nutibara permite articular procesos de distintas instituciones y entidades para su conservación, lo cual lo consolida como el primer atractivo turístico urbano regenerativo de Medellín.
“En coherencia con esta visión, la Corporación Arví, como gestora integral de la Alcaldía de Medellín para el cerro, ha asumido un rol estratégico orientado a su recuperación, protección y conservación. Este espacio permanece abierto de manera permanente, facilitando el desarrollo de actividades como la práctica deportiva, el avistamiento de aves, las caminatas ecológicas, el turismo sostenible y los recorridos culturales a lo largo del sendero de las esculturas”, dijo Alzate Cárdenas.





