Alma Air avanza hacia el despliegue de sus servicios de alquiler de hidroaviones en Colombia, combinando trabajo en campo, formación especializada y avances regulatorios. La empresa fortaleció su hoja de ruta técnica y operativa con una misión estratégica que la llevó al epicentro mundial de la aviación anfibia: Anchorage, Alaska.
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Rupert Stebbings, CEO de Alma Air, visitó esta ciudad norteamericana para conocer de primera mano cómo operan las mayores flotas de hidroaviones del planeta. En Alaska, estas aeronaves no solo impulsan el turismo: son la columna vertebral que conecta a comunidades enteras con servicios esenciales, desde atención médica hasta abastecimiento de alimentos, en uno de los climas más exigentes del mundo.
Avances en la operación en Colombia
Mientras tanto, en territorio nacional, el equipo técnico de la compañía avanza a toda marcha en el proceso de certificación ante Aerocivil. El trámite para la obtención del Certificado de Operador Aéreo (AOC) progresa de manera sólida, abarcando desde la validación de manuales hasta la inspección de instalaciones y protocolos de seguridad.
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Con estos avances simultáneos en formación, regulación y planeación operativa, Alma Air está cada vez más cerca de materializar un nuevo capítulo para la movilidad aérea y el turismo en Colombia: el ingreso formal de la aviación anfibia al mercado nacional.
“Nosotros seguimos educándonos, mientras que es más caliente en Colombia, el equipo de técnicos y de operaciones de Alma Air está trabajando fuertemente con Aerocivil en todos los procesos y aspectos super importantes para traer, otra vez, estos aviones a Colombia en el 2026”. Concluye, Stebbings





