Hace unos días, tuve la fortuna de asistir a una de las finales más importantes del mundo, de mi deporte favorito, y dado que era una final, por supuesto estaba la crema y nata de la sociedad de ese país, y una simple mortal como yo.
Entre la crema y nata estaba ni más ni menos que el controversial presidente de dicha nación. Uno que todos en el mundo conocemos y hay quienes lo aman con locura y los demás. Por supuesto, aquel recinto era posiblemente una muestra estadísticamente significativa o no, pero una buena representación de sus amores y desamores que se manifestaba en aplausos o chiflidos. Esto combinado con que el evento al que asistíamos, nada de político tenía, me dejó pensando en que finalmente todo es político.
Pero como no es políticamente correcto hablar de política, prefiero hablar de términos de moda como el being woke o ser woke. Este termino tan usado actualmente para denotar estar informado, ser empático y activo promoviendo valores como la justicia y la equidad.
Empiezo por el hecho de estar informado que considero es de lo más delicado. Cuando te sientas ante una publicación hay una enorme tentación a hacer eco si resuena con los propios sesgos o a ignorar o criticar si por el contrario es opuesta a las creencias o prejuicios. Y es aquí donde encuentro mi mayor responsabilidad, cómo conocer el hecho, el fenómeno real y no caer en el juicio, orientación o intención de quien lo escribe.
Aquí es donde la tecnología podría ayudarnos de forma radical, es como cuando llega a tus manos un link para la compra de un producto que sueñas, pero no está publicado en un e-commerce o un marketplace de confianza, pero puedes verificar la veracidad y seguridad del sitio web vía herramientas disponibles gratuitamente como el Google transparency report o similares.
¿Pero qué hacer cuando no puedes obtener la trazabilidad, verificación del origen de la información y mucho menos la intención de quien lo escribe?
Es donde el criterio cobra sentido, pero como el lenguaje y las palabras, el criterio se enriquece de nutrir el pensar, así como hay que escuchar y leer mucho para aprender muchas palabras, el criterio demanda lectura diversa, discusión, filosofía. Y cuantos de nosotros amamos el filosofar? Una sociedad que no filosofa no encuentra su sabiduría ni su libertad, como dirían Aristóteles y Kant juntos.
Volviendo a temas sencillos, si en aquel partido, en aquel recinto, los asistentes congregados fueran filósofos, tal vez no hubieran existido chiflidos ni aplausos y probablemente habría reinado un silencio que entiende que el pais tiene los gobernantes que se merece y así los adeptos contentos y los contradictores pensando en su próximo representante con entendimiento, being woke -enfrentamiento político-.





