*Por: Fáber Alzate Ortiz, rector de Uniminuto, seccional Antioquia-Chocó.
En la actualidad, la sociedad observa, con intranquilidad, los desafíos que enfrenta la democracia y, con ello, cómo la polarización extrema, la desinformación y la corrupción erosionan la confianza en las instituciones.
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Muchos ciudadanos se preguntan si la democracia es el mejor camino para garantizar la estabilidad y el desarrollo, lo que sugiere un debate que debe trascender las ideologías. El real desafío es ético y tiene relación directa con la responsabilidad que cada uno asume para salvaguardar los fundamentos de estabilidad, justicia y prosperidad social.
En Uniminuto —una Corporación Universitaria comprometida con la transformación social— estamos convencidos de que la educación es la clave maestra para superar ese desafío, porque no se trata solo de formar profesionales científicamente competentes, sino de cultivar ciudadanos íntegros, capaces de discernir y actuar con responsabilidad y ética. Toda vez que una sociedad pujante se construye sobre la base de una ciudadanía confiable y soportada en valores como la transparencia y la meritocracia.
Nuestro propósito fundamental es lograr que la transformación social no sea antagónica a la estabilidad económica, por el contrario: buscamos que la educación de calidad permita que el voto en conciencia llegue a ser la herramienta más poderosa contra la inestabilidad y el caos. Como muchos de ustedes, estamos convencidos de que el progreso sostenible y la prosperidad se fundamentan en instituciones serias, fuertes y transparentes. Eso puede ser real si los ciudadanos elegimos a nuestros líderes de manera informada.
El voto en conciencia no puede ser un acto partidista, sino un real acto de defensa de nuestra libertad y futuro. Es el momento de dejar de lado los eslóganes vacíos y examinar en detalle las propuestas, la experiencia y los principios de vida de quienes aspiran a liderarnos.
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Votar en conciencia es la brújula que nos orientará hacia la prosperidad, es, en definitiva, un acto socio-educativo que nos exige pensar, comprometernos y entender que nuestras decisiones individuales siempre van a tener impacto en las realidades colectivas. Los invito a reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos como ciudadanos para defender nuestra democracia y, con ello, nuestro país.





