Un modelo pedagógico basado en transmitirle a los estudiantes la experiencia del encuentro con Dios, consigo mismo, con los demás y con la naturaleza ha sido la esencia del Colegio Sagrado Corazón Montemayor (SCM), que como parte de la celebración de sus 30 años desarrolló una agenda académica de tres días en el congreso denominado Educación, Persona y Realidad: el reto de educar en tiempos de posthumanismo.
El rector de la Institución, el Padre Juan David Velásquez M., destacó que como parte de este aniversario, se ha buscado con el congreso, “Celebrar con un evento académico y de reflexión pedagógica porque creemos que es la mejor manera de expresar nuestro agradecimiento a todos nuestros maestros.
El Congreso de educación ha sido un momento muy importante para seguir profundizando en el valor de una educación clásica, realista y centrada en la persona. A esto le hemos llamado Pedagogía del Encuentro”.
El 6, 7 y 8 de octubre de 2025, el Colegio reunió a figuras internacionales del pensamiento pedagógico. Entre los conferencistas principales estuvo la doctora Catherine L’Ecuyer, reconocida investigadora en educación y psicología, autora de Educar en el asombro.
En su intervención, L’Ecuyer analizó tres corrientes pedagógicas: la mecanicista, que ve al niño como receptor pasivo; la constructivista, que plantea que cada uno construye su realidad; y la clásica realista, que considera que la educación debe transformar a la persona reconociendo que la realidad existe. “La corriente clásica realista es la que más se ajusta a la antropología del ser humano”, afirmó.
“L’Ecuyer tambien ahondó en la importancia de una educación que retome las obras clásicas de la literatura universal, que proteja a los niños y jóvenes de las pantallas y los teléfonos inteligentes, y que recupere el asombro y el amor por la verdad y el sentido de la belleza”.

La misión del maestro
Otra voz destacada fue la de Inger Enkvist, pedagoga sueca y catedrática de la Universidad de Lund, quien abordó el rol del maestro en la escuela contemporánea. Enkvist subrayó que“sí existen métodos para guiar a los alumnos hacia el conocimiento con respeto y buenos resultados”. Para ella, el maestro debe estar emocional y físicamente preparado, asumir su rol de adulto responsable y cultivar una relación humana con sus estudiantes.
“El ambiente escolar es dinámico y humano. Ser maestro es un oficio desafiante porque nunca se sabe cómo reaccionarán los alumnos y eso también lo hace fascinante”, expresó.
Identidad, coherencia y sentido
El Congreso también contó con la participación de expertos como José María Barrio Maestre (Universidad Complutense de Madrid), Graciela Hernández de Lamas (Pontificia Universidad Católica Argentina) y Jeffrey Lehman (Universidad de Dallas), quienes aportaron reflexiones desde la filosofía, la antropología y la ética.
Más allá de los contenidos académicos, el evento fue una reafirmación de la identidad del Colegio SCM, el cual ofrece educación mixta desde prekínder hasta grado undécimo y combina exigencia académica con un ambiente de amistad y cooperación. Su modelo busca formar líderes comprometidos, capaces de situarse críticamente ante los desafíos del mundo, con dominio de inglés y francés, habilidades comunicativas y científicas, y uso ético de la tecnología.
El Colegio Sagrado Corazón Montemayor reafirma su compromiso con una educación que forma personas íntegras, libres y humanistas.
Un proyecto que nació de la amistad
El rector del Colegio, el Padre Juan David Velásquez M., recordó que la Institución fue fundada hace 30 años por mujeres que, con gran convicción, dejaron su comodidad para crear un “proyecto educativo de alto nivel”. Desde su origen, se heredó una fuerte valoración por la persona, la familia y el rol fundamental que esta desempeña en el proceso educativo.
La amistad entre las fundadoras y la que se generaba en el Colegio se convirtió en un pilar fundamental de su mística. El 25 de mayo de 1995, Maritza Uribe de Rodríguez, Ana Lucía Villa de Ospina, Clemencia Wickmann de Botero y un grupo de antiguas alumnas del Colegio Sagrado Corazón de Miraflores (fundado en 1930 en el sector de Buenos Aires, Medellín), fueron las protagonistas de la fundación de este proyecto educativo que aún permanece inspirado en la fe, la amistad y la dignidad de la persona.





