Fue en las aulas, en calidad de docente, donde Amparo del Socorro Gaviria Uribe afianzó su espíritu como líder comunitaria. En su labor pedagógica durante más de tres décadas, al frente de las pizarras, esta educadora entendió que su función iba más allá de los salones de clase.
“En situaciones difíciles la gente necesita creer en alguien. Cuando veo que creen en mí, me gusta, no por ego, sino porque me enseña que todos los días tengo que ser más humilde para servirle a mi comunidad con amor”, dice.
Su vida siempre ha estado ligada a El Poblado: nació y vivió en parque Lleras. Recuerda que, siendo muy niña, tal vez con 13 años, comenzó a involucrarse con temas comunitarios.
Ya como bachiller del Colegio Palermo ingresó a la Escuela Normal Femenina La Anunciación donde se graduó como profesora: su gran sueño. Su ciclo docente lo inició en una institución pública de primaria del barrio Campo Valdés. Luego, durante casi 10 años, fue profesora en la escuela Guillermo Echavarría, ubicada en el parque de El Poblado, hoy anexa al INEM José Félix de Restrepo.
“Yo estaba feliz en la docencia. Cuando sentí que ya había cumplido mi ciclo renuncié para dedicarme al trabajo comunitario. Me alegra que en la calle aún me digan ‘profe’. Enseñar es algo que se lleva en el alma”, expresa.
En 2013, lideró uno de sus proyectos comunitarios más importantes, la creación de la Institución Educativa Santa Catalina de Siena, en la loma de Los Parra, sector El Tesoro. También, en la misma zona, la “profe” Amparo ayudó para la ubicación de una biblioteca pública y un hogar Buen Comienzo en la UVA Ilusión Verde.
“Mi misión de vida es servirles a todos los habitantes de El Poblado, sin distingo. En la comuna 14, he sido presidenta de la JAL y JAC, El Poblado centro. En la parroquia la Divina Eucaristía, Provenza, manejo el comité de caridad y el ropero para los necesitados”, indica.
Asimismo, apoya la Corporación Provenza, hace parte de la Corporación San Lorenzo de Aburrá, sector Patio Bonito, donde reside actualmente, y pertenece a la Sociedad San Vicente de Paúl, mediante la cual promueve causas sociales para los más desamparados.
Hoy, a sus 75 años, responde a cada uno de los llamados que le hacen desde todos los barrios de El Poblado. Se siente orgullosa de ayudar a resolver los inconvenientes de sus vecinos. Su cercanía con la Policía y secretarios de despacho ratifican su liderazgo comunitario, un rol que ha forjado con pedagogía.





