Talas Difusas, la exposición de Juan Carlos Londoño en 18+1 Casa Taller, en El Retiro, da una mirada al paisaje que se transforma y a las huellas que quedan detrás de esa intervención. La muestra explora ese límite en el que ya no resulta claro qué pertenece a lo construido y qué permanece como naturaleza. Estará abierta al público hasta el 11 de octubre.
Para Londoño, lo difuso hace parte de esa reflexión. “Eso difuso me interesa mucho”, explica. Un paisaje que puede parecer una ciudad puede tener en su origen un bosque talado. Esa dualidad entre lo que vemos y aquello que ha sido transformado está en el centro de la exposición. Talas Difusas plantea preguntas sobre la manera en que las personas intervienen el espacio natural.
El artista explica que el paisaje nunca le ha interesado únicamente desde la apreciación emocional de los lugares hermosos. Su atención está puesta también en ese paisaje que no siempre se ve a profundidad: montes que pueden parecer naturales, pero detrás de los cuales existe una transformación.

Las obras de Talas Difusas funcionan como una cartografía de las huellas que de la la intervención humana en el medio ambiente. Donde antes habla una masa de bosque, hoy aparecen espacios vacíos. Foto: cortesía de Juan Carlos Londoño.
La ganadería extensiva y la ausencia de árboles hacen parte de esa realidad que puede quedar oculta cuando la mirada se concentra solamente en la belleza. “Aunque el paisaje es lindo, a uno se le olvida realmente que ese no es el paisaje natural, que ya está modificado”, señala.
Reconocer las huellas
Talas Difusas plantea la necesidad de mirar con más atención aquello que rodea a las personas y reconocer sus huellas. La exposición tiene pintura en grafito sobre madera y papel; y en ese trabajo de búsqueda aparece la talla sobre trozos de madera.
Londoño cuenta que no compra madera para sus obras. Busca pedazos que sobran, incluso en construcciones o en la calle, y selecciona piezas que puedan servir para trabajar sobre ellas. Así traslada a la madera una práctica que ha desarrollado desde el dibujo. Son materiales que alguna vez fueron talados y quedaron como sobrantes. Recuperarlos tiene un significado dentro de su proceso.
La trayectoria de Londoño está marcada por una formación particular. Aunque pasó por la academia solamente durante un año, cuando tenía 13 años, allí tuvo como maestro a León Posada, en la escuela de Pedro Nel Rodríguez, en 1974. El resto de su recorrido ha estado ligado a la práctica y a su profesión como arquitecto.

Londoño señala que los espectadores sienten incomodidad frente a ciertos paisajes intervenidos o lacerados en Talas Difusas. Acostumbrados a disfrutar los colores y los paisajes oníricos o imaginados, pueden encontrarse con imágenes que les producen una reacción distinta.
“No trabajo por la estética, sino que realmente estoy convencido de que hay una inquietud que tengo, que es muy profunda y que no puedo abandonar”, agrega Londoño.
Un espacio mágico
En el centro de El Retiro, 18+1 Casa Taller funciona como un punto de encuentro para diferentes expresiones artísticas. El espacio, instalado en una casa patrimonial restaurada. reúne prácticas como la cerámica, la acuarela el dibujo, la fotografía y el grabado; y permite que los procesos de creación hagan parte de la experiencia de quienes lo visitan. Además de albergar talleres la casa sirve como escenario para mostrar obras y desarrollar exposiciones.





