Sebastián Quijano trabaja por el país y se define como un servidor

Sebastián Quijano

Dice este politólogo que para que la sociedad progrese, hay que hacer cambios desde la forma y el fondo. “Lo que es forma se soluciona con plata”, dice: más casas, mejores colegios, libros, cuadernos… “Pero el fondo va más allá, se necesitan educación, cultura y deporte”. Y claro, la lista sigue.

Estudió en el colegio Benedictinos y luego ciencias políticas en la Universidad Pontificia Bolivariana. En sus años de estudiante creó la Fundación Entretodos, con la que ayudó a 1.500 niños en todo el país. Su vocación, dice, viene de aquello que le inculcaron en la casa y en el colegio. “Visitando lugares de Medellín en los que faltan tantas cosas pensé en la ayuda que hay que dar”.

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Pero a sus 30 años las cosas han cambiado. Ya no tiene el tiempo necesario para estar al frente de una Fundación por lo que decidió cerrarla. Sin embargo, su trabajo no para. Hoy lidera una iniciativa que bautizó #PorElPaís. Su intención es trabajar por las zonas de Colombia más olvidadas: “los extremos”: Putumayo, Llanos Orientales, La Guajira y Chocó.

A principios de enero, junto a dos personas más, recorrió 1.000 kilómetros en 40 horas hasta Mocoa y entregar 300 kits escolares, vitaminas suficientes para que 100 niños las consuman en dos meses y una tonelada de mercado. Dos comunidades, Yunguillo y Musu Runakuna, las beneficiadas.

El viaje sirvió también para hacer un diagnóstico y entender cuáles son las necesidades de ambas zonas para luego regresar a finales de año y aportar mucho más desde el fondo.

Sebastián trabaja para que en cinco años haya misiones simultáneas en los cuatro puntos de la geografía colombiana elegidos. Y para ello tiene la meta de formar un equipo de voluntarios, con solo dos requisitos: “querer y saber muy bien cómo se puede aportar”. Así, un administrador de empresas contribuirá con charlas de educación financiera, un cocinero aportará en temas de seguridad alimentaria, un médico dará consultas gratuitas… Hay muchas formas de ayudar. La presencialidad no es requisito. “Si no pueden ir, pero pueden aportar conocimiento, podemos hasta grabar una conferencia”.

Sebastián trabaja por el país y se define siempre como un servidor.

Por Juan Pablo Tettay

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