Diversos estudios científicos y sociedades médicas coinciden hoy en una premisa alarmante: dormir mal no solo deteriora la calidad de vida, sino que incrementa significativamente el riesgo de desarrollar hipertensión arterial, diabetes tipo 2, obesidad, arritmias y accidentes cerebrovasculares (ACV).
En ese sentido, el Hospital San Vicente Fundación Medellín hizo un llamado urgente a reconocer el sueño como un pilar esencial de la salud pública. Según la doctora Johana Valderrama, neuróloga clínica de la institución, el sueño no es un estado pasivo, sino un proceso biológico de reparación donde el cerebro activa mecanismos de “limpieza” de toxinas vinculadas a enfermedades neurodegenerativas.
“Cuando la calidad del sueño se altera —ya sea por insomnio o por apnea— se genera una desregulación cardiometabólica que puede favorecer o agravar hipertensión, diabetes y enfermedad cardiovascular. Dormir mal no es un detalle menor, es un factor que impacta de manera directa el pronóstico y la salud a largo plazo”, explicó Valderrama.
La magnitud del problema se refleja en las cifras institucionales: entre 2023 y 2025, el hospital atendió a 3.231 personas por trastornos del sueño; de ellas, 372 requirieron hospitalización y 21 consultaron por urgencias.
Este panorama local coincide con la realidad nacional: un estudio de la Asociación Colombiana de Medicina del Sueño arrojó que cerca del 59% de los colombianos presenta algún trastorno del descanso y más del 40% recurre a medicación para dormir.
Ante esto, los especialistas recomiendan detectar síntomas tempranos, como el ronquido intenso, pausas en la respiración, somnolencia durante el día o dificultad persistente para conciliar el sueño, y así evitar problemas graves de salud.





