La más reciente alerta sobre el asomo de un probable racionamiento en Colombia, en el corto plazo, se emitió en el trigésimo Congreso del Mercado de Energía Mayorista -MEM- que sesionó en Cartagena de Indias entre el 29 y 31 de octubre.
Durante el encuentro, los panelistas coincidieron que el país enfrenta una creciente estrechez energética como resultado de una expansión de la oferta que no avanza al ritmo de la demanda.
Para Federico Echavarría Restrepo, gerente de AES Colombia, filial de la global energética AES Corporation, la nación tiene un gran problema en la confiabilidad: “Sino contribuimos con todas las tecnologías vamos a tener un posible apagón en los próximos dos o tres años”, indicó.
Otros analistas y estudiosos del tema estiman que las decisiones regulatorias adoptadas por el actual gobierno, la falta de ejecución de proyectos estratégicos y el debilitamiento de la confianza de los inversionistas ponen a Colombia en una posición vulnerable frente a un posible racionamiento eléctrico y una crisis de abastecimiento de gas.
De acuerdo con Amylkar Acosta Medina, exministro de Minas y Energía, la vigencia de la resolución de la Comisión Reguladora de Energía y Gas -CREG- que estableció un precio de escasez dual (valor máximo que puede pagar la demanda del país por la energía), según la tecnología, ha generado incertidumbre entre inversionistas: “Existe un riesgo muy alto de que esa subasta fracase. Y si fracasa, no habrá tiempo para rehacer lo hecho. Para mí esa amenaza está en un 60,3 %”, afirmó.
20.721 MW, con corte al 30 septiembre de 2025, es la energía disponible en el Sistema Interconectado Nacional -SIN-
En esa misma línea, el también exministro y director del Centro Regional de Estudios Energéticos, Tomás González Estrada, advirtió que la falta de capacidad de conexión está dejando consecuencias visibles: “El próximo gobierno va a tener que jugarse el todo por el todo, porque recibirá una situación no sólo fiscalmente difícil, sino también muy compleja en lo energético”, señaló.
Ante el déficit de gas y la expectativa de importación de combustible desde Venezuela, los expertos indicaron que esa posibilidad no es confiable ni a corto ni a mediano plazo: “Tenemos que concentrarnos en lo que está bajo nuestro control: proyectos costa afuera y ampliación de plantas de importación de gas. Hoy, enfrentamos un déficit del 12 % y el próximo año será más duro porque la oferta nacional sigue declinando”, comentaron.
A este panorama se suma un cercano “apagón financiero” derivado de deudas del Estado con generadoras térmicas, especialmente en el Caribe colombiano, que superan el billón de pesos.

El mensaje de los analistas es categórico: Colombia necesita decisiones urgentes, técnicas y sostenidas para acelerar la transmisión energética, garantizar nuevas fuentes de gas y recuperar la confianza de los inversionistas. De lo contrario, el país podría enfrentar en el corto plazo un doble apagón: energético y financiero.
A este incierto horizonte se agrega un eventual período prolongado del fenómeno de El Niño durante 2026, lo que acarrearía una disminución y sequía de las fuentes de agua que surten los embalses que mueven las grandes hidroeléctricas del país.
63,7 % del total de la energía de Colombia proviene de tecnología hidráulica; 29,9 %, en térmica, y 6,3 %, solar
Una luz en Hidroituango
En 2025, las cuatro primeras unidades de generación, actualmente, en operación aportan cerca del 8 % de la energía consumida en Colombia. La segunda etapa del proyecto, con otras cuatro unidades de generación, se encuentra en construcción.





