Durante los últimos días, el Museo de Arte Moderno de Medellín —MAMM— ha estado inmerso en una polémica por querer enajenar dos obras de la colección donada por la artista Débora Arango a ese museo en 1986.
La colección cuenta con 233 obras declaradas Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional en las que se encuentra Madona del Silencio y Rojas Pinilla, creaciones que el Museo de Arte Moderno pretendía “transferir” al Banco de la República.
Mediante una resolución, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes se opuso a esta solicitud.
La cartera de Cultura fundamentó esta decisión en el carácter irrevocable de la donación realizada por Débora Arango al MAMM, y en la necesidad de garantizar la unidad de la colección concebida por la artista como un todo.
El Ministerio reafirmó que la obra de la maestra debe preservarse en su integralidad y como parte de un legado patrimonial que pertenece al país.
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La ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes, Yannai Kadamani Fonrodona, señaló: “Lo público se defiende con creatividad, y en este caso defender lo público es defender el carácter integral y patrimonial de la obra de Débora Arango. La maestra concibió esta colección como un todo, como una memoria indivisible que pertenece a la ciudadanía. Por eso, nuestro deber es garantizar que siga siendo un patrimonio común, accesible y vivo en su unidad”.

Finalmente, el Ministerio reitera que existen diversos mecanismos para garantizar la divulgación de estas obras sin necesidad de fragmentar la colección, como préstamos temporales o convenios interinstitucionales, que aseguren el acceso de la ciudadanía y a la vez respeten la integridad del legado de la artista.
Un legado para compartir
Mediante un comunicado, el Museo de Arte Moderno de Medellín aclaró que quiso “transferir” las dos obras al Banco de la República y que diferentes sectores percibieron la iniciativa como un intento de “venta” o “fragmentación”.
Sin embargo, el MAMM fue enfático en decir que su motivación para desarrollar esta acción fue, sobre todo cultural, pedagógica y ciudadana.
“Nuestra gestión parte de un imperativo cultural: ampliar el acceso ciudadano al legado de Débora Arango y asegurar que más colombianos —en Medellín, en las regiones y en las nuevas generaciones— puedan conocer, disfrutar y reflexionar sobre su obra”.
Asimismo, el museo indicó que durante años ha resignificado el trabajo, obra y legado de la artista lo que quiso dar a entender que en ningún momento ha perjudicado la obra de Arango.

“Durante más de 40 años, el MAMM ha desarrollado exposiciones, investigaciones, publicaciones y proyectos que han dado visibilidad y vigencia a la obra de la maestra. Desde 1984, año en que se presentó la exposición “Débora Arango. Retrospectiva, 1937–1984” —la cual mostró la relevancia de su regreso a la vida pública y motivó las donaciones que haría al Museo en 1986 y 1987—, el MAMM ha desempeñado un papel fundamental en la preservación, investigación y difusión de su obra”, resaltó el Museo de Arte Moderno.
Asimismo, en las décadas siguientes, el Museo impulsó más de un centenar de exposiciones individuales que se convirtieron en hitos y ha integrado su trabajo en exposiciones colectivas que ponen en diálogo su vigencia con otros artistas y contextos.
Estos pronunciamientos se dan en el mes del patrimonio, recordando que la obra de Débora Arango no solo es un testimonio artístico de gran valor, sino también un bien patrimonial de la Nación.





