Natalia Pérez es una de las mujeres que siempre se ve en el emblemático pasaje La Bastilla, ahora Centro Comercial del Libro y la Cultura. Al preguntarle el título de un libro no duda en responder con un “sí se lo tengo” o “ya se lo busco”.
Su librería, llamada Juan Pablo, es de las pocas, sino la única, que tiene un letrero de hace casi 28 años, cuando muchos de los locales comerciales dedicados al libro empezaron a emerger en este sector de la ciudad.
Desde los 17 años empezó a negociar con libros usados que la gente arrojaba a la basura, especialmente los libros escolares que, en muchos colegios privados de la ciudad, y en especial de la comuna 14, eran ordenados a los estudiantes para cursar los diferentes grados escolares.
2007 FUE EL AÑO en el que arrancó la actual Fiesta del Libro y la Cultura. En ella también se incentiva la venta de libros de segunda mano.
Aquella cultura del libro escolar se fue perdiendo y los horizontes comerciales de Pérez se encaminaron a la compra y venta de libros de todo tipo de literatura: usados y nuevos como un método de recircular el conocimiento y sustentar a su familia.
“La gente tiene que saber que los libros no se regalan a un carretillero o a una persona para que lo destroce. La idea es que el libro siga vivo y que otra persona lo pueda leer”,
recalcó Natalia Pérez.
El Poblado: una comuna librera
Entre las múltiples bibliotecas, librerías y espacios para la lectura en la comuna, se encuentra la Editorial EAFIT, la cual lleva 27 años. Su actual jefe, el periodista y escritor, Esteban Duperly dice que el libro en papel no va a morir pronto y que el libro digital tiene que encontrar finalmente qué es y cuál es su camino.
Sin embargo, dice Duperly, el avance del conocimiento, que está estrechamente relacionado con la editorial, son los libros académicos y estos dependen de la producción intelectual o científica.
“Como objeto cultural —el libro—, ha tenido una evolución paralela al avance del mundo. Hace 30 años los temas de diversidad no eran un tema, hoy sí son un tema, por eso, hoy tenemos novelas y publicaciones sobre diversidad. Ha habido un avance natural ligado a la misma sociedad y a sus fenómenos culturales de los cuales el libro como objeto cultural es una expresión”, resaltó Duperly.
Desde 2007, año en el que arrancó la Fiesta del Libro y la Cultura, Natalia ha estado presente en ese tipo de espacios que son un oasis para emprendedores que año a año buscan darle más visibilidad a sus librerías.
“En realidad yo no veo crisis del libro. Yo lo que sí veo es crisis de la venta del libro en este lugar (…) Yo puedo tener muy buena atención, dar muy buenos precios, ofrecer libros leídos, sencillos, originales como la gente me lo quiera pedir y dar a muy buenos precios y muy buen servicio, pero de alguna manera yo siempre les ofrezco con el venir, en visitarnos, pero ahorita nadie tiene tiempo para eso”, resaltó Pérez.
Aunque el panorama es muy abierto y esperanzador, el libro es un elemento crucial y trascendental en la cultura que sin importar las formas en que sea utilizado, va a seguir durante muchos años siendo el pilar del conocimiento sin importar el formato, el lugar e incluso el cómo se lea.
Seguir leyendo de muchas maneras
Una de las personas que ha recorrido gran parte de las bibliotecas públicas y los libros de la ciudad es Gabriel Londoño, actualmente coordinador del Parque Biblioteca León de Greiff – La Ladera, ubicado en la comuna 8, Villa Hermosa, quien ha estado en todos los Parques Biblioteca de la ciudad por alrededor de 15 años.
Narra que este tipo de espacios son los epicentros del libro y la lectura en las comunas de la periferia medellinense, pues desde 2007 se empezaron con cinco de estos espacios y actualmente hay más de una decena.
También es optimista en el futuro de la lectura en espacios públicos de la ciudad, pues en los años que lleva ha notado que las personas visitan estos espacios con más regularidad, pero no necesariamente por los libros, sino también por el encuentro ciudadano.
“En las bibliotecas ocurren muchas dinámicas, mucha gente va, no necesariamente en búsqueda específica de un libro como tal, sino de información, de encuentro ciudadano”,
resaltó Londoño.
Sin embargo, para el coordinador no importa tanto la evolución del del libro como objeto o como objeto cultural, sino la relación del ser humano con la lectura.
“Porque hubo sociedades que no conocieron el libro, pero que leían, acumulaban guardaban y cambiaban la información”, anotó Gabriel Londoño.
De igual forma, añadió que un imperio como el Azteca o el Inca desarrollaron culturas “complejísimas” como las que hubo en Centro y Suramérica sin haber tenido una forma de transmitir, de organizar y de presentar la información como en un libro.
Línea del tiempo
Digitalización masiva
BIBLIOTECAS Y CONOCIMIENTO PARA TODOS
Las más grandes bibliotecas de la ciudad como la Biblioteca Pública Piloto, Comfama, Comfenalco, entre otras consolidarán un amplio catálogo con acceso remoto a miles de colecciones con literatura variada.
Crecimiento de editoriales independientes
INICIATIVAS LOCALES
El caso de las editoriales independientes será un impulso para autores que quieren promover sus creaciones. Estas editoriales tendrán un músculo financiero por parte de los estímulos públicos y emprendimientos privados.
Tecnología mundial
INTELIGENCIA ARTIFICIAL CONSOLIDADA
Medellín será referente latino y mundial en la cultura oral y escrita debido a las nuevas tecnologías que podrán ofrecer experiencias de lectura con realidad aumentada, mejorada con inteligencia artificial.





