La política que se viene: ¿péndulo con cargas definidas?

El comportamiento político de los colombianos parece seguir una tendencia consolidada en otras sociedades similares. En Antioquia y Medellín, el conservadurismo es la nueva resistencia.
Por: Alexander Barajas
7 noviembre, 2025
¿Hacia dónde va la política?
La política, sus instituciones y protagonistas están llamados a construir confianza, en medio de un debate cada vez más polarizado. El Congreso de la República (6 %), los partidos políticos (4 %) y los funcionarios públicos (7 %) registran los niveles más bajos de confianza ciudadana. No obstante, la misma confianza aumentó ligeramente respecto a los procesos electorales: pasó del 13 % en 2018 al 16 % en 2024 (según Encuesta Mundial de Valores 2025).

La dialéctica del debate político electoral (en esencia, la discusión sobre lo que es público y de interés colectivo y su resolución mediante el voto popular), se mueve alrededor de tres emociones principales: el miedo, la esperanza y el odio. Aunque se niegue, todo actor político promueve, al menos, las dos primeras y, de manera explícita, implícita, indirecta o involuntaria, también la tercera. 

“El miedo y la esperanza moldean el discurso político en Colombia” fue una de las grandes conclusiones del sexto panel del Festival del Pensamiento, celebrado a mitad de año en Santa Fe de Antioquia. Y sí; el miedo porque es la emoción que busca despertar cada organización política respecto a una problemática que se expone como “la mayor amenaza al progreso social”. 

De su mano viene la esperanza, pues todo discurso político empareja un gran problema y una gran solución, cuya definición y ejecución encarna “de manera auténtica” la ideología, el partido o candidato de marras. Como inevitable consecuencia, con distintos niveles de expresión, se incuba o azuza el odio hacia alternativas que no comparten el diagnóstico o la solución, y que, por lo mismo, son percibidas como obstáculos. 

Democracia sí, pero… 

Los resultados para Colombia de la Encuesta Mundial de Valores, presentados a finales de octubre, son dicientes al respecto: “El 74 % de los encuestados considera importante vivir en democracia, aunque el 28 % apoya que el Ejército gobierne en determinadas circunstancias y el 63 % respalda la idea de un gobernante fuerte que no tenga que preocuparse por el Congreso ni por las elecciones”. 

No lo dice el informe, pero, desde luego, se puede intuir que el gobernante fuerte para esos encuestados es aquel que comparta su visión de problema/solución, es decir, de miedo/esperanza. Para el analista político Esteban Salazar, de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), “Colombia vive un escenario inédito en términos electorales: es la primera vez que izquierda y derecha compiten, prácticamente, en igualdad de condiciones: ambas con maquinaria y con opinión. Un escenario que generará una mayor polarización; también una mayor participación”. 

En el debate político, todas las corrientes deberán proponer soluciones a nuevas realidades percibidas como muy problemáticas por parte de los colombianos, como el cambio climático (84 %), el trato igualitario entre hombres y mujeres (84 %), el crecimiento económico (50 %) y la seguridad (40 %), según Encuesta Mundial de Valores 2025.  (Foto Vivir en El Poblado)

De alguna manera, este panorama “estaría actualizando” el ecosistema político colombiano con el de otros países afines, como España, Argentina, Brasil, Chile o México, donde alrededor de un tercio de la población se decanta por opciones consideradas de izquierda, otro tercio por las de derecha y en la mitad un centro, cuando no indeciso, que puede optar por cualquiera de las primeras dos alternativas y que rara vez se consolida como opción sólida de poder. 

Pese a lo controvertido de su gestión, solo así se puede explicar la existencia de una “opinión petrista dura”, expresando una favorabilidad cercana al 30 % en las últimas encuestas conocidas. “El país echó a oscilar un péndulo, como sucede en cualquier democracia madura, que vira de la izquierda a la derecha, y que el centro no encuentra como atajar dicha inercia”, comentó Salazar. 

Territorio atípico 

“En este panorama, Antioquia y Medellín ejercen un papel neurálgico. Su dirigencia juega al doble rol de activistas políticos de derecha y el de administradores públicos. Me parece que han sido más eficientes en la crítica al Gobierno nacional que en la solución a los problemas locales; crítica que se le puede hacer al presidente respecto a lo internacional frente a lo nacional”, dijo el sociólogo Daniel Largo, responsable del portal sobre actualidad política Antioquia Crítica. 

Este antagonismo abierto y público ha tenido éxito en materia de percepción problema/solución y en resultados políticos electorales. “Antioquia ve reforzada así su concepción conservadora en valores e ideologías y eso será crucial para las próximas elecciones nacionales. Prácticamente todos los estratos socioeconómicos paisas se identifican con valores asociados a la derecha”, agregó Largo. 

En ese sentido, la referida Encuesta Mundial de Valores, que en Antioquia se diligenció de manera preferencial a 864 personas, entre diciembre de 2024 y enero de 2025, arrojó que las universidades y la iglesia católica son las instituciones que generan mayor confianza (53 %), seguidas por las Fuerzas Armadas (38 %) y las Cajas de Compensación Familiar (37 %). Además, como valores, la familia (99 %) y la educación (99 %) se mantienen como los más importantes, seguidos del trabajo (97 %) y el tiempo libre (89 %). 

Aparte de este entorno propicio, el reciente ejercicio del poder local por parte de otras ideologías también habría afianzado el conservadurismo antioqueño. “En Medellín se vivió una ola que se vendió como renovación política; se vendió un discurso y una simbología del cambio, mientras se gobernaba con clanes tradicionales, asociados a personajes y prácticas polémicas o abiertamente delincuenciales”, puntualizó Esteban Salazar.

El poder de lo virtual 

Por lo menos, ocho de cada diez colombianos se informan a través de redes sociales, según un estudio del Reuters Institute Digital News (2022). Facebook, WhatsApp y YouTube son las redes más recurridas para recibir noticias y comentarios sobre la vida nacional, incluyendo la política. Esta realidad no solamente afecta la exposición del discurso y el debate político, también ha catapultado nuevos actores políticos que por su penetración mediática (influencer) en estas redes no sólo han movilizado el voto, sino que se han hecho elegir para cargos públicos, con votaciones significativas. En el mediano plazo, ¿estará cerca la elección de un o una presidente influencer? 

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