Por una medicina que vuelva a mirar al ser humano

Jorge Vega Bravo / Vida plena
Por Jorge Vega Bravo / Vida plena / opinion@vivirenelpoblado.com

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La Medicina Antroposófica mira la enfermedad en la persona y se ocupa de la persona frente al proceso de la enfermedad. Parte de la medicina científica occidental y amplifica el arte de curar.

El nivel educativo y la calidad de la salud son dos aspectos que miden el proceso evolutivo de los pueblos del mundo. Es claro que en Latinoamérica no tenemos la voluntad política para invertir lo suficiente en estos dos campos. Al subir el nivel educativo se fortalece la clase media y los poderosos pierden privilegios. De otro lado, la industria de la enfermedad y las influencias de la industria farmacéutica, distorsionan el enfoque.

Muchos aspectos críticos palpitan en estos dos temas claves para el bienestar del ser humano. La pregunta por la tecnificación de la salud y la educación es un tema que tenemos que abordar. ¿Cómo usar racionalmente la tecnología sin deshumanizarnos? ¿Cómo mantener la calidad de los encuentros humanos cuando están los aparatos de por medio?

Culminamos el 10 de octubre el primer curso de formación de posgrado (IPMT) de Medicina Antroposófica (MA) de Colombia. El curso está estructurado para hacer una inmersión intensiva de siete días cada año, por cinco años, y trabajar en el curso del año, con seminarios y grupos de estudio; el IPMT está diseñado para profesionales de la salud, que pueden acceder a la certificación internacional en MA.

La MA es un sistema médico que se fundamenta en la cosmovisión antroposófica del mundo y que, partiendo de la medicina científica occidental, amplifica el arte de curar. Fue fundada en Europa por la médica holandesa Ita Wegman (1876-1943) y el científico austríaco Rudolf Steiner (1861-1925).

La MA no solo mira la enfermedad en la persona sino que se ocupa de la persona frente al proceso de la enfermedad. Salud y enfermedad aparecen como un continuum; esta dinámica promueve actitudes que generan salud (salutogénesis) y transforma situaciones que generan enfermedad (patogénesis).

La salud no es una meta en sí misma, sino un camino. El paciente es el sujeto de su proceso y no el objeto pasivo de la acción médica. Él tiene la oportunidad de reconocer, con la ayuda del terapeuta, su estado de desequilibrio.

Para alcanzar esta meta se apoya en las herramientas médicas convencionales y en herramientas salutogénicas como la arteterapia, la psicoterapia, la euritmia curativa y el cultivo de los ritmos.

La MA nació en 1920 con un ciclo de conferencias que impartió R. Steiner para médicos y se estructuró como un modelo que se ha extendido por el mundo; tiene presencia en 70 países, con un trabajo que integra la psicoterapia, la enfermería, la arteterapia, la euritmia curativa, la farmacia y la odontología antroposóficas.

En todos estos ámbitos tenemos un desarrollo en Colombia, donde ya hay ocho médicos, seis psicoterapeutas y, pronto, 25 arteterapeutas con el título de posgrado en cada una de sus áreas. Entre 2020 y 2024 realizaremos un nuevo ciclo de formación de posgrado en Colombia.

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