La maravillosa ruta de avistamiento de aves del sur de Colombia

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Por cuestiones de suerte, la porción del planeta que hoy llamamos Colombia quedó ubicado en una esquina con condiciones muy particulares para que la vida florezca y se mantenga. Muchos saben que tenemos el honroso título de país megadiverso y que nos lo hemos ganado por esta razón: además de aves, también estamos en los primeros puestos en mariposas, anfibios, palmas, orquídeas, anturios y heliconias, entre otras especies de flora, fauna y funga.

En Colombia hay registradas alrededor de 1.950 especies de aves, más que en cualquier otro país del mundo. Algunas especies se encuentran en casi todo el territorio nacional e incluso tienen una amplia distribución en términos de altitud. La pigua (de nombre científico Milvago chimachima), por ejemplo, se encuentra en casi toda Colombia –a excepción de algunas zonas del Pacífico y los Llanos Orientales–, en alturas que van desde el nivel del mar hasta los 2.700 m. Otras tienen unos rangos de distribución más limitados. El pato de los torrentes (Merganetta armata), por ejemplo, solo puede encontrarse en Los Andes, en alturas entre los 1.000 y los 3.500 m, y el Martín Pescador migratorio (Megaceryle alcyon) sólo en la costa del Caribe y cerca de Panamá en el Pacífico. Otro grupo más especial (y por ello amenazado), solo se puede ver en ecosistemas muy particulares, como el montañerito paisa (Atlapetes blancae), que solo se encuentra en el altiplano norte de Antioquia, o el colibrí de Santa Marta (Campylopterus phainopeplus), en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Pretender conocer todas las especies que se han registrado en el país es tal vez un poco difícil. Una pareja que hace poco viajó un año entero por todo el país intentando registrar la mayor cantidad de especies posibles logró observar más de mil. El usuario que más especies ha registrado en eBird, una plataforma digital para este objetivo, tiene un increíble récord de 1.739. En iNaturalista, una plataforma para reportar todo tipo de animales, plantas u hongos, el récord en aves es de 966.

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Muchos dirán que el hecho de que no sea posible ver todas estas aves en el mismo lugar y al mismo tiempo es una tragedia. Para los pajareros, sin embargo, esta realidad significa una sola cosa: aventura. Algunos aventureros se han atrevido a abrir camino y encontrar lugares maravillosos para que otros los sigan. Con el boom del aviturismo también se han diseñado rutas especiales para facilitar la observación de algunas especies: en el norte con la increíble Sierra Nevada de Santa Marta y la Guajira; en el Eje Cafetero, con su Parque Nacional Natural Los Nevados; y en el sur, con los departamentos del Valle del Cauca, Cauca (el cual cuenta con la mayor cantidad de especies registradas en el país), Nariño, Putumayo y Huila.

En esta columna hablaremos brevemente de una parte de la ruta del sur del país, básicamente para antojarlos de hacerla. En la SAO estaremos encantados de brindar más información acerca de rutas, tiempos de viaje, hospedaje y guianza. Cabe anotar que hay muchos lugares por visitar, pero aquí escribimos basados en una experiencia reciente de un grupo de avistadores asociados a la SAO. El viaje tuvo una duración de veintiún días y se realizó en automóvil.

  • Primera parada: Patía (Cauca). Una finca con una casa hermosa y cómoda es uno de los pocos lugares en donde se puede ver en el país al carpintero escarlata (Dryobates callonotus).
  • Segunda parada: Pasto (Nariño). Muy cerca de la ciudad hay dos lugares muy especiales, llamados Lomas del Tescual y Bosque de Daza. Especies interesantes: el cachudito paramuno (Anairetes parulus), el picocono cinéreo (Conirostrum cinereum) y el zarcerito pechirrufo (Thlypopsis ornata).
  • Tercera parada: Reservas del río Ñambí, Las Bangsias y de la ranita diablo (Barbacoas, Nariño). Bosques en muy buen estado de conservación. Muchas aves por ver, pero resaltamos a la tángara esmeralda (Chlorochrysa phoenicotis), el colibrí sietecolores (Boissonneaua jardini), el frutero pechinaranja (Pipreola jucunda) y la clorofonia collareja (Chlorophonia flavirostris).
  • Cuarta parada: Reservas La Planada y El Bosque (Ricaurte, Nariño). Lugares de difícil acceso, pero vale totalmente la pena por ver al terlaque de Nariño (Andigena laminirostris).
  • Quinta parada: Laguna de la Cocha (Nariño). Además del paseo por el hermoso muelle y por la laguna, se pueden ver la gaviota andina (Chroicocephalus serranus), el pato pico de oro (Anas georgica) y el terlaque andino (Andigena hypoglauca).
  • Sexta parada: Páramo de Bordoncillo (Nariño-Putumayo). ¡A aguantar frío! Pero si se tiene suerte se pueden ver la cotinga de Remsen (Doliornis remseni) y el azulejo de Wetmore (Tephrophilus wetmorei).
  • Séptima parada: Río Rumiyaco y carretera a Campucana (Mocoa, Putumayo). Dos caminatas increíbles. Se pueden ver la monjita frentiblanca (Monasa morphoeus), el jacamará pechibronceado (Galbula pastazae) y la tángara turquesa (Tangara mexicana).
  • Octava parada: Fin del Mundo (Putumayo). Hogar de las famosas cascadas del Fin del Mundo. Entre muchas otras especies se pueden ver la cotinga real (Cotinga cayana), el paragüero amazónico (Cephalopterus ornatus) y el torito filigrana (Capito auratus). 
  • Novena parada: Reserva Natural El Escondite (Villagarzón, Putumayo). Un bonito proyecto de convertir una antigua hacienda ganadera en una reserva para la fauna y la flora. Se puede ver el esquivo hormiguerito peruano (Hypocnemis peruviana), el extraño frutero vulturino (Gymnoderus foetidus) y la hermosa cotinga turquesa (Cotinga maynana).
  • Décima parada: Reserva Natural La Isla Escondida (Orito, Putumayo). Un verdadero paraíso a un par de horas de caminata por el monte. Especies increíbles, como el halcón ojiblanco (Micrastur gilvicollis), el colibrí ecuatoriano (Phlogophilus hemileucurus) y el trogón amazónico (Trogon ramonianus).
  • Undécima y última párada: El Encanto (Palestina, Huila). En verdad es un encanto con su increíble cantidad de especies endémicas. Allí se pueden ver el colibrí cabecicastaño del Tolima (Anthocephala berlepschi), el quetzal colinegro (Pharomachrus auriceps) y el atlapetes oliváceo (Atlapetes fuscoolivaceus).

Dejamos algunas fotografías de este maravilloso viaje que, aunque llegó a su fin, seguramente dejó innumerables historias y aprendizajes. Si quieren saber más acerca de las aves, si buscan libros, si quieren unirse a este grupo de grandes personas amantes de estos seres alados, solo deben contactar a la Sociedad Antioqueña de Ornitología, a través de su página www.sao.org.co, del Celular/WhatsApp 3108297185 o del correo electrónico [email protected] 

¡Anímense! Verán lo grandioso que es Vivir con las Aves.

Sociedad Antioqueña de Ornitología -SAO


Vivir con las aves es un espacio de la Sociedad Antioqueña de Ornitología -SAO-, una organización sin ánimo de lucro, que promueve el conocimiento, la divulgación, la investigación y la conservación de las aves de Colombia y el mundo.

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