La problemática del ruido en Medellín es seria, porque, además de acrecentarse en los últimos años, no se limita a una molestia ocasional: afecta la tranquilidad, el descanso, la convivencia, la calidad de vida de los habitantes y vulnera derechos fundamentales.
La afectación por contaminación acústica viene desde distintos actores y causas. Desde propietarios de establecimientos comerciales, motociclistas que intervienen sus vehículos con resonadores, espectáculos multitudinarios avalados por las autoridades hasta altas horas de la madrugada, espacios deportivos públicos sin control en los que se produce bulla con bombos y trompetas todas las semanas del año; y fiestas privadas en casas o apartamentos en cualquier lugar o barrio, solo por citar algunos casos.
“El problema del ruido en Medellín debe ser tratado de manera integral, porque no es una molestia cualquiera. Hoy, el ruido afecta la calidad de vida de las personas y es la principal queja de los ciudadanos alrededor de la convivencia. El ruido ha generado desplazamientos de habitantes, peleas entre vecinos y desvalorizado propiedades. Incluso esas peleas han sido la causa de muertes”, comenta Camilo Quintero Giraldo, autor y líder de la Ley contra el Ruido y del Convite contra el Ruido.
Alternativas de solución
La contaminación acústica dejó de ser una preocupación aislada para convertirse en un asunto de participación ciudadana en la ciudad. La Mesa contra el Ruido y el Convite contra el Ruido y el Convite de Ambiente trabajan para visibilizar esta problemática, promover el cumplimiento de las normas y lograr que la protección de la tranquilidad tenga un lugar en las decisiones sobre el futuro de la ciudad.
“Logramos que la Alcaldía de Medellín creara un mecanismo para poner las denuncias por afectaciones por ruido sin poner en riesgo a los ciudadanos. Las instituciones públicas también tienen que cumplir con esos estándares acústicos y cumplir los acuerdos ciudadanos”, agrega Quintero.
Una de las acciones recientes de estas instancias de la sociedad civil fue presentar ante el Concejo Distrital y el Departamento Administrativo de Planeación propuestas para incorporar medidas de protección frente al ruido durante la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT). El documento plantea que no basta con reconocer la existencia de conflictos acústicos: es necesario establecer cómo se previenen, quién debe atenderlos y cómo se comprueba que las medidas funcionen.
Las propuestas
Entre las propuestas presentadas por la Mesa contra el Ruido está fortalecer la compatibilidad acústica de los usos del suelo, proteger las viviendas frente a las actividades emisoras de ruido y elaborar un diagnóstico georreferenciado que integre mapas, estudios, quejas y decisiones judiciales y administrativas. También solicitan identificar zonas prioritarias y establecer acciones, responsables e indicadores para intervenirlas.
Otro frente de trabajo es mejorar la coordinación institucional. La iniciativa propone hacer seguimiento a los Planes de Acción Urbanística (PAU), registrar las actuaciones de las autoridades y verificar si las medidas adoptadas se cumplen. Para estas organizaciones, una visita, un oficio o una reunión no equivalen necesariamente a solucionar el problema si la fuente de ruido continúa afectando a los residentes.
Además, se busca que la Administración Distrital publique información periódica sobre los tiempos de verificación, los casos atendidos, las medidas ejecutadas y la reincidencia de las fuentes. Así, la ciudadanía podría conocer qué ocurrió después de presentar una queja y cuáles fueron los resultados de la intervención.
El ruido en la agenda pública
La importancia de este trabajo está en llevar la contaminación acústica más allá de una discusión sobre molestias cotidianas. El ruido compromete derechos relacionados con el descanso, la salud, la tranquilidad, la vivienda y el ambiente sano. Por eso, su gestión también debe formar parte de la planificación urbana y de las responsabilidades institucionales.
“Uno tiene miedo de denunciar. Son decenas las veces que se he llamado a la línea 123 y nunca hacen nada. Se llama, se ponen PQRS y todo queda en la nada. Parece que en Medellín los derechos solo son para unos pocos. Y me han puesto problema varias veces por quejarme”, dice un habitante que prefiere no dar su nombre por temor a represalias.
Medellín cuenta con antecedentes como el Acuerdo 048 de 2014, el Decreto 1212 de 2021 y el Modelo de Gestión Integral de Calidad Acústica adoptado mediante el Decreto 0632 de 2025. Sin embargo, para los promotores de la iniciativa, el reto está en conectar esos instrumentos con resultados verificables y una respuesta efectiva a los conflictos.
Con sus propuestas, la Mesa contra el Ruido y los convites buscan que la revisión del POT permita responder dónde se admiten las actividades, qué condiciones deben cumplir, quién verifica su cumplimiento y qué sucede cuando persisten las afectaciones. Su apuesta es que la tranquilidad deje de ser una preocupación individual y se reconozca como un asunto de bienestar colectivo y de interés público.
Con el inicio de esta serie periodística ‘Medellín, una ciudad atrapada en el ruido’, Vivir en El Poblado pone en la agenda el tema, visibiliza la problemática e invita a que las autoridades cumplan su función.
Lo que viene
En las siguientes entregas de la serie ‘Medellín, una ciudad atrapada en el ruido’, se publicarán casos puntuales en los que la comunidad ha logrado acuerdos para mejorar la situación y también se denunciarán hechos que alteran la tranquilidad de los habitantes. Además, se consultará con la autoridad cuál es compromiso para solucionar este problema y qué se está haciendo.





