Por: Lina M. López G.
Lo primero que se viene a la mente cuando se enfrentan Argentina e Inglaterra, es una palabra: ¡Guerra!
Dentro y fuera de la cancha, nunca ha sido pacífico entre estas dos.
Y no me refiero solo a la guerra de las Malvinas (the Falklands para los ingleses) de 1982, en la que fallecieron más de novecientos soldados, la gran mayoría argentinos.
La rivalidad trascendió el campo de batalla. Durante el conflicto, la dictadura militar en Argentina prohibió la música en inglés, lo que catapultó a muchos grupos de rock en español del sur del continente.
En fútbol, antes y después de esa guerra, la cancha se ha transformado en sitio de escaramuzas. Los conflictos en ella han tenido un número en común. El 10. En 1966, en cuartos de final del mundial que se celebraba precisamente en Inglaterra, el argentino Antonio Rattín (fallecido la semana pasada), que jugaba con el número 10 en su espalda, fue expulsado del partido en contra de los locales, nada menos que en Wembley, (la Catedral del Fútbol, cuando tenía sus dos torres emblemáticas).
En esa época aún no había tarjetas, Rattín, argumentando que no entendía lo que decía el árbitro, se tomó su tiempo para salir; salida que no fue pacífica, pues en su camino arrugó la bandera del país anfitrión en el tiro de esquina y se sentó en la alfombra roja que estaba destinada al paso de la Reina Isabel II (aunque esta última no asistió al encuentro). Al final los ingleses ganarían el partido.
En 1986 se encontraron de nuevo y fue otro 10, Maradona, quien no solo protagonizó el llamado gol del siglo (eludiendo a los rivales desde la mitad de la cancha), sino que convirtió uno de los goles más controvertidos en la historia de los mundiales: el gol de “la mano de Dios”. En esa oportunidad ganó Argentina 2-1.
Hoy en día la atención se concentra en otro 10. Lionel Messi ha sido foco de controversia al venir siendo favorecido por la FIFA y las decisiones arbitrales desde el mundial de Qatar 2022. En esta ocasión se le ha privilegiado sin amonestarlo por sus faltas o con decisiones a su favor siempre que hay una jugada dudosa. En el primer partido de este Mundial cometió una falta que daba para tarjeta roja y ni siquiera la pitaron.
Ambos equipos llegan después de haber jugado los partidos de cuartos de final hasta el alargue, especialmente Inglaterra en el calor inclemente de Miami.
Bellingham ha sido hasta ahora el más destacado por el lado de los ingleses, veremos si los aficionados tienen la oportunidad de darle la ya acostumbrada serenata con el Hey Jude de los Beatles.
Argentina deberá demostrarle al mundo que todo lo que circula en redes sobre favorecimiento de la FIFA y preferencias arbitrales, es más un accidente, y que, en franca lid, en igualdad de condiciones, con los mismos criterios aplicados para ambos equipos, pueden pasar el último escollo para llegar a New Jersey/New York a disputar la final.




