Por: Lina M. López G.
Mucha agua ha corrido debajo del puente desde las guerras por el dominio del territorio europeo, entre España, comandada por Carlos V (que es el mismo Carlos I de España; pero esta explicación da para un curso completo de historia, que nada tiene que ver con una columna sobre fútbol, por lo que dejémoslo hasta ahí) y Francia, de la mano de Francisco I. Esta confrontación nunca será comparable con la rivalidad que se vivirá en otro campo (ya no de batalla, o al menos eso esperamos), entre Lamine Yamal y sus amigos, frente a Kylian Mbappé y los suyos en el día de hoy.
Kiki, como le dicen a Mbappé (aunque no es que le guste mucho el apodo), ha aportado todo su potencial en este mundial. Llega al partido de hoy con ocho goles en este torneo, compartiendo el primer lugar con Messi, y con un total de veinte goles en veinte partidos de Copas del Mundo (con solo tres participaciones en mundiales, 2018, 2022 y 2026; Messi lleva veintiún goles, pero en seis mundiales).
Sus compañeros brillan igualmente con luz propia: Dembélé, Olise, Barcola y los demás, han contribuido a la buena actuación de los galos.
Por el lado de España también hay mucho talento. Sin embargo, la roja aún está en deuda en lo que a fútbol vistoso se refiere, pues a pesar de tener una base de ocho jugadores del Barcelona (lo cual no nos hace muy felices a los hinchas del Real) y otros que juegan en equipos de España y el resto de Europa, no han convencido del todo.
En lo que a Lamine Yamal respecta, todavía no ha desplegado todo el talento al que tiene acostumbrados a sus seguidores. En los dos últimos partidos, el gol ha venido desde el banco, por cuenta de Mikel Merino, que juega en el Arsenal de Londres y quien celebra los goles dándole la vuelta al banderín del tiro de esquina, como homenaje a su padre (exfutbolista que, en una oportunidad, en honor a su madre, la abuela de Mikel, celebró así un gol).
Como para todo hay una estadística, Merino es el primer jugador en la historia de los mundiales, en anotar el gol de la victoria entrando desde el banco de suplentes, en dos partidos seguidos de eliminación directa (coloquialmente, el mata-mata).
Los técnicos de ambos equipos son carismáticos y se han referido a sus rivales de manera cortés; pero como partido de semifinal que se respete, el pronóstico es reservado.
Francisco I cayó prisionero a manos del ejército de Carlos V en la batalla de Pavia en 1525, lo que puede ser un recorderis de aliento para los españoles.
De otro lado, hoy se cumple un aniversario más de la Toma de la Bastilla, que coincidencialmente, también ocurrió un martes. Veremos si Mbappé y compañía se toman este partido 237 años después, para llegar a la final del Mundial, esta vez con los goles como su única arma.
Que gane el buen fútbol.




