Por: Lina M. López G.
Hoy caerá el telón. Después de un poco más de un mes, llegamos al partido ciento cuatro. Para nosotros los aficionados pasó muy rápido, pero estoy segura de que aquéllos a quienes no les podría importar menos este deporte, están ahora exclamando ¡Por fin! Casi que no se acaba.
Paradójicamente, en un Mundial donde al principio se prohibía a los periodistas hacer las preguntas en español (tuvo que venir una protesta formal para que esto cambiara), la final será entre dos equipos con esta lengua como su idioma oficial.
España y Argentina se enfrentan en un encuentro muy escaso en copas del mundo: solo lo han hecho una vez, en el mundial de 1966, con triunfo para los del cono Sur. Por fuera de los mundiales, se han visto las caras en más oportunidades, con un saldo prácticamente empatado (seis victorias para cada una y dos empates).
El campeón de América se enfrenta con el campeón de Europa. Y si se quiere agregar más picante al partido, no es extraño encontrar el afiche Messi vs Yamal. Con 39 años, Messi podría estar jugando su último mundial; mientras que, para Yamal, con veinte años menos (cumplió 19 en medio de este torneo), esta fue su inauguración en la sociedad mundialista (ya venía brillando con el Barcelona y con la misma España desde la Eurocopa de 2024). Inauguración que hasta ahora no ha sido muy brillante en cuanto a goles (cuenta con un solo gol y una asistencia), pero que no debe descuidarse porque puede ser que esté guardando lo mejor para el final.
Con una típica expresión de nuestras tías paisas, Messi hoy, mirando a Yamal, divinamente podría decir ¡yo que lo cargué! Y es que es posible que no lo haya cargado, pero por lo menos sí lo bañó, cuando un joven Messi participó en una campaña del Barcelona junto con la UNICEF y aparece en una foto con un Yamal bebé en una bañera. Creo que ni el más exitoso clarividente de la época hubiera previsto que ambos se encontrarían en una cancha de fútbol casi veinte años después.
Se estrenará en esta final el formato del espectáculo de medio tiempo, en otro intento por superbowlizar (que, aunque no es un término reconocido por la RAE, es el más apropiado para la ocasión) el fútbol. A los colombianos nos enorgullece la presencia de Shakira, acompañada por Madonna, y otros artistas, bajo la producción de Chris Martin (Coldplay); pero para los puristas del deporte, es un espectáculo que afecta la calidad del juego. Indudablemente durará más de quince minutos, haciendo difícil retomar el ritmo para los jugadores. Con una caja registradora sonando su campanita a miles de dólares por minuto, es probable que llegue para quedarse (al menos en los mundiales).
Se cierra un Mundial que nos deja muchas emociones. Independientemente de quién salga campeón (que es lo que a la mayoría le importa), quedan muchas historias y anécdotas que formarán parte del archivo de esta copa Estados Unidos-México-Canadá 2026.
Los equipos africanos y las selecciones que por primera vez asistieron a la cita mundialista conquistaron el corazón de todos. Sería bueno conocer qué piensa ahora el presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, quien manifestó que un mundial con cuarenta y ocho equipos traería muchos partidos sin interés alguno. La respuesta no se hizo esperar de parte, no solo de los equipos debutantes, sino también de otros considerados no tan fuertes, de Africa, Asia y el Caribe, rechazando sus comentarios, y haciendo énfasis en que, para ellos, clasificar a un Mundial representa el cumplimiento de un sueño compartido por generaciones enteras.
Pero la mejor respuesta la dieron en la cancha. Todos nos alcanzamos a ilusionar con que pudieran llegar más lejos. Curiosamente, Cabo Verde fue la selección a la que ninguno de los dos finalistas que hoy se enfrentan, le pudieron ganar en los noventa minutos: España empató 0-0 y Argentina necesitó ir al alargue para ganarle solo por la mínima diferencia (3-2). Hoy en día es difícil encontrar a alguien que no haya oído hablar de Vozinha el arquero caboverdiano.
La calidad y entusiasmo de los japoneses y la forma en que Egipto pudo haber eliminado a la poderosa Argentina, se instalaron en la memoria de todos.
En medio del torneo el mundo dio la bienvenida a nuevas vidas. Recordaremos cómo Doku, el delantero belga, se alejó por unos días, para estar presente en el nacimiento de su primogénito. Pero, así como llegaron nuevos seres, hubo otros que se despidieron: la madre del técnico francés Didier Deschamps falleció en pleno campeonato; el aficionado escocés que no pudo cumplir su sueño de ver a la selección en juego, porque falleció en el hotel pocos días antes del partido; el jugador surafricano Jayden Adams, de solo veinticinco años, fallecido al regreso de la selección a su país.
Nos queda la celebración de los noruegos, que ya es copiada en todas partes del mundo, aún en otros deportes. Los aficionados escoceses también dejaron su marca de alegría y entusiasmo por cada ciudad que pasaron.
Ha sido un gusto compartir la pasión por este deporte, con seguridad vendrán más ocasiones que nos convoquen. La tarea ahora es retomar las actividades, asistir a esas citas médicas aplazadas y a los encuentros con los amigos con los que quedamos de hablar “cuando se acabe el Mundial”. Idearemos la forma de llenar el vacío que nos deja este torneo, porque la vida sigue, aunque el balón deje de rodar.




