El Castillo, un barrio con inspiración francesa

Todo comenzó cuando José Tobón Uribe, hermano de Pablo, pensó en la construcción de un castillo al estilo de los del Loira francés en su finca de recreo en El Poblado. Para eso mandó a hacer los planos a Francia y una vez los tuvo puso manos a la obra. Desde entonces el sector se conoce como El Castillo.

En esta época, años 30 y 40, la finca iba de la carretera a Envigado hasta la zona por la que construyeron la Transversal Inferior muchos años después.

José Tobón Uribe vendió su castillo a Diego Echavarría Misas, reconocido filántropo hijo del industrial Alejandro Echavarría y Josefa Misas.

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Diego, educado en Europa y conocedor del arte y la cultura del viejo continente terminó la construcción del castillo y lo convirtió en su residencia habitual, en ese entonces alejada del ruido de la ciudad.

Su padre vivía en el Parque Bolívar y tenía como finca de veraneo a Vizcaya. Era rutinario en esa época que las familias pudientes de Medellín tuvieran su finca para temperar en esta zona, pero Diego prefirió convertirla en su residencia permanente porque le permitía dedicarse a las tres cosas que más le gustaban: las artes plásticas, la música y la naturaleza.

Cada cosa del amoblamiento de El Castillo la trajo de Europa, incluso los árboles. Su afición a la jardinería lo llevó a traer de Italia las semillas de los cipreses que forman la alameda de la entrada.

Con el paso de los años, Medellín se fue extendiendo hacia El Poblado y más personas llegaron a vivir al sector. La construcción de las transversales y de la Avenida
El Poblado abrió las puertas para la urbanización de toda la comuna y El Castillo no fue la excepción.
De los primeros en llegar fue el Gimnasio Los Pinares que tenía su sede en Envigado en una casa arrendada y que al buscar una sede propia optó por unos terrenos que
pertenecían a El Castillo y que le vendió de una manera preferencial Diego Echavarría.

En el testamento del filántropo quedó estipulado que su residencia se convertiría en
un museo y parte del terreno de la finca sería donado al Hospital San Vicente de Paúl.
Así fue y el Hospital vendió su parte a una firma constructora. En ese terreno fue construido Montevideo a finales de los 70.

Después, igual que en otros sectores de El Poblado, los constructores llegaron con sus torres y todo el sector fue urbanizado. Piedra Verde, El Coral, Surabaya y Bosques del Campestre son todos en El Castillo, igual que el Club Campestre.

El Campestre

El Club merece historia aparte pues nunca fue parte de los terrenos oficiales de la finca El Castillo, pero en los planos de Medellín figura dentro del barrio aunque sea una entidad independiente.

En el año 1924 Germán Olano, de la Sociedad de Mejoras Públicas, aficionado al golf, el tenis y el polo, promovió la fundación de un club en Medellín que permitiera la práctica de esos deportes. Fueron 60 socios que pagaron 100 pesos por acción. El acto se protocolizó el 24 de septiembre de 1924 y en menos de un mes ya había 100 socios que llegaron atraídos por las ventajas que tenía el nuevo club frente a otros como el Unión y los cafés del Centro.

El Campestre celebrará este año su 74 aniversario con una historia llena de alegrías.
De su sede inicial hasta hoy, el Club ha estado en constante mejoría. Por algo es uno de los principales clubes sociales del país.

Artículo publicado en la edición 131 en la segunda quincena de marzo de 1998

 

 

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