El Oriente antioqueño crece con una fuerza que pocas regiones del país exhiben. Aporta cerca del 10,4 % del PIB de Antioquia, reúne más de 26.600 empresas y registra una tasa de desempleo cercana al 3,7 %. Pero el desarrollo no se mide solo por las cifras, sino por la capacidad de convertir ese crecimiento en bienestar para quienes habitan el territorio.
Ese desafío exige mirar más allá del presente. Superar los 722.000 habitantes y acercarnos a 850.000 hacia 2042 traerá nuevas oportunidades, pero también mayores presiones sobre la movilidad, la vivienda, los servicios públicos y los ecosistemas. Por eso, más que crecer, necesitamos hacerlo con una visión compartida que nos permita responder juntos a los retos del territorio.
Con esa convicción, en la Corporación Empresarial del Oriente Antioqueño declaramos en 2022 un propósito superior: transformar al Oriente antioqueño en una de las regiones de mayor bienestar de América Latina. Desde entonces, nuestras acciones responden a ese horizonte común.
Los Corredores Sostenibles CEO en Rionegro, Guarne y Río Claro demuestran que, cuando empresas, comunidades y administraciones municipales trabajan alrededor de un propósito común, es posible fortalecer la seguridad, generar bienestar y resolver desafíos compartidos desde la cooperación.
Bajo esa misma lógica impulsamos Obras por Impuestos, que este año llevará más de 40.000 instrumentos musicales a 308 instituciones educativas rurales y formación para 157 docentes; fortalecemos el CUEES-CSCI Oriente, que integra Universidad, Empresa, Estado y Sociedad; y hacemos parte de Ecodesarrollo: Visión Oriente antioqueño 2050, junto con Asocolflores, la Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño, Cornare, Masbosques, la Universidad Católica de Oriente y la Universidad de Antioquia, para armonizar la planificación de los 23 municipios y convertir los acuerdos en decisiones compartidas.
Esa experiencia deja una reflexión que hoy cobra aún más sentido para el país. Las recientes elecciones presidenciales evidenciaron una Colombia con profundas diferencias en la manera de entender su presente y su futuro. Ese es uno de los grandes desafíos del nuevo gobierno, pero también la oportunidad de demostrar que las transformaciones que el país necesita solo serán posibles si se construyen sobre acuerdos.
En el Oriente antioqueño hemos demostrado que es posible avanzar cuando los sectores deciden trabajar alrededor de un propósito común, y precisamente esa puede ser una hoja de ruta para un país que hoy necesita construir confianza, promover el diálogo y convertir sus diferencias en acuerdos.
Desde la CEO seguiremos impulsando esa forma de construir territorio, convencidos de que el verdadero desarrollo no depende únicamente de cuánto crecemos, sino de nuestra capacidad para trabajar juntos por el bienestar de Colombia.




