Hola, te escribo desde Setagaya, un barrio al suroeste de Tokio donde me encontré con varios proyectos inspiradores durante mi estancia en Japón.
La primera vez que visité Setagaya fue en mi “Mamachari” (la bici de mamá) con Ágata y Vera. Pedaleé más de una hora desde casa buscando el Parque de Setagaya, y en especial el junk playground o parque de chatarra.
En ese parque no convencional, las niñas y niños hacen fogatas. Hay serruchos, martillos, clavos y leñas para construir. También existen torres altas para escalar y herramientas para arar la tierra, cavar y sembrar. Un parque que, a los ojos de cualquier adulto, es de altísimo riesgo.
Allí estuve contemplando la habilidad de la niñez japonesa con la madera, el metal, el fuego, la tierra y el agua. Pude entender de primera mano la manera como, a través del juego, Japón cuida y siembra en la niñez, relaciones afectivas y creativas con los elementales.
Esa primera visita a Setagaya me cautivó completamente, así que decidí regresar. La segunda vez llegué en Metro en la Línea Shimokitazawa. Al salir de la estación, me encontré con otra sorpresa llamada Bonus Track.
Bonus Track es un proyecto urbanístico que abrió en el 2020 como un complejo residencial y comercial diseñado sobre la antigua carrilera del ferrocarril. Un proyecto con tiendas independientes en donde sus dueños tienen la posibilidad de vivir ahí mismo.
Allí, sentí una fluidez urbanística que en pocos lugares existe. Me bajé de la estación del metro, y sin usar GPS, me dejé llevar a la deriva y empecé a observar un urbanismo armonioso que me fue dirigiendo. Visité proyectos como Hakko Departament, un universo de fermentos, la librería B&B, cafés y parques.
Aquí, por ejemplo, todo era peatonal y en proporción al cuerpo humano. Los parques infantiles eran con desniveles, caminos de piedras, túneles, agua y árboles. Una idea de desarrollo más sistémico, en donde la niñez se centra en el corazón del urbanismo, sembrando soberanía al espacio público.
De Bonus Track salí caminando al Parque de Setagaya para visitar Home/Work Village, un antiguo colegio público japonés transformado en un complejo cultural.
Este tipo de proyectos los visité en diferentes zonas del país. Es curioso, pero parcialmente debido a la baja tasa de natalidad japonesa, sobre todo en ciudades pequeñas, ya no hay suficientes niños y los colegios se están transformando en espacios de ciudad.
En Home/Work Village hay coworking, espacios para el cuidado de niños, tiendas, cafés, una terraza con ferias múltiples y espacios de conciertos. Aquí sentí un movimiento evolucionario colectivo con innovadores modelos ecosociales.
Hoy, cinco meses desde que llegamos, seguimos sembrando todos los aprendizajes japoneses en Humanese. Con ilusión te esperamos en Vendita C I R C U L A R, nuestra feria especializada que busca poner a circular: ropa, libros, objetos, obras, juguetes, piezas, creaciones imperfectas, de hogar a otros hogares.
Te esperamos el sábado y domingo 26 y 27 de septiembre en nuestra sede en San Lucas. Entrada libre.





