Dado que requiere de cierta dotación tecnológica y buenas condiciones de conectividad, la identificación biométrica de votantes se viene implementando de forma paulatina en el país, en cumplimiento del artículo 39 de la Ley 1475 de 2011. Con la aplicación de la llamada biometría (comparación de las características distintivas físicas de cada persona), se busca garantizar que se evite el fraude por suplantación de sufragantes.
En El Poblado, en sus doce puestos de votación habilitados para las votaciones presidenciales de segunda vuelta, este domingo 21 de junio, la Registraduría Nacional del Estado Civil ha dispuesto de herramientas tecnológicas para este análisis biométrico en seis de estos puestos.
Como ya se señaló, la biometría electoral consiste en identificar o autenticar plenamente al elector que se acerca a votar con un documento de identidad, evitando posibles suplantaciones. Como sucedió en la primera vuelta presidencial, seis de los doce puestos de votación en la comuna 14 contarán con uso de biometría. De estos, cinco serán dactilares (huella digital): parque comercial El Tesoro, Politécnico Jaime Isaza Cadavid, INEM José Félix de Restrepo y colegios La Enseñanza y San José de las Vegas. Solamente se aplicará biometría facial en el colegio Marymount.
“La biometría facial ha causado ciertas prevenciones, en especial, en los votantes mayores. Pero se trata de un procedimiento que solo busca autenticar la identidad del sufragante, para evitar que sea suplantado. No es cierto que se toman nuevos retratos para almacenarlos ni es cierto que se le pidan datos personales al votante para alimentar supuestas bases de datos”, explicó recientemente el registrador nacional, Hernán Penagos Giraldo, en rueda de prensa cumplida el 12 de junio en el centro empresarial San Fernando Plaza, en El Poblado.
¿Cómo funciona la biometría?
Cuando el elector entra al puesto de votación y antes de acercarse a su mesa, será requerido para su plena identificación mediante el uso de las herramientas de biometría dactilar y facial.
Este proceso, que no tarda más de un par de minutos, se realiza gracia a un cotejo de la huella dactilar (biometría dactilar) y de sus rasgos faciales (biometría facial), información encriptada que hay en su cédula de ciudadanía habilitada para votar (bien sea la amarilla con hologramas o la cedula digital, en cualquiera sus dos versiones: en la aplicación o en físico).
En el caso de la biometría dactilar, el ciudadano entrega la cédula, el operario pasa la cédula por el lector de código de barras y el aparato habilita una opción para que la persona ponga uno de sus dedos de la mano para identificarlo. En el dispositivo saldrá la identificación de la persona, con número de cédula, y se coteja la información que da la cédula física con el dato que arroja el aparato. Un proceso similar, pero con el análisis del rostro, en el caso de la biometría facial.
Ambos procesos de autenticación biométrica de los ciudadanos solamente se realizan durante los días de votaciones, en los horarios destinados para tal fin, es decir, a partir de las 8:00 a.m. y hasta las 4:00 p.m.






