La Casa Poblada —sin casa, todavía— se conformó este año con diferentes corporaciones y colectivos como Choneto, Galería Pictopía, Centro Cultural 5 Sentidos, Torcido Taller y Galería Urbana. “Nace a través de una necesidad que vemos en la Comuna 14, de espacios que se han ido perdiendo en el aspecto cultural y corporaciones como las nuestras que se están viendo afectadas, minimizadas y excluidas”, afirma Andrés Felipe Restrepo, conocido como Guasabro, de la Corporación 5 sentidos.
Según los integrantes de La Casa Poblada, el aporte a la cultura en El Poblado viene en declive desde hace 8 o 10 años. En los informes de Presupuesto Participativo de los últimos ocho años (de 2016 a 2024), los proyectos de cultura solo han sido priorizados en tres.

“Este es un ejemplo de unión, de hacerse notar porque no es uno solo insistiendo, sino un montón de artistas ya organizados pidiendo algo que no está muy loco, que es tener un lugar estable para nosotros”, cuenta David Arango, de la Galería Pictopía. La Casa Poblada todavía no tiene casa o un centro de reunión, debido a los altos costos de arrendamiento de los locales en la zona. Hasta el 5 de marzo se reunían en la Galería Pictopía donde pagaban mensualmente cinco millones quinientos mil pesos, sin contar los servicios públicos.
“Nos están obligando a irnos a cualquier otra parte y nosotros queremos resistir aquí en la comuna”, David Arango, artista de la Galería Pictopía.
Según el informe Disparidades regionales en los precios de arrendamiento de vivienda urbana en Colombia: una evaluación empírica publicado por el Banco de la República, para 2024 Medellín encabezó la lista de ciudades con arriendos más caros, superando a Bogotá y Cartagena. “Nos están obligando a irnos a cualquier otra parte y nosotros queremos resistir aquí en la comuna”, agrega Arango.
Contracultura en la 14
La Casa Poblada quiere apostar a una oferta ‘contracultural’, es decir, un espacio de convergencia donde la cultura no esté centralizada y enfocada en sectores cerrados, sino que pueda ser un espacio público, de creación y experimentación. “Lo que buscamos es activar o reactivar una agenda cultural que algún día llegue a ser pública; que en el parque de El Poblado se vuelvan a hacer festivales de música electrónica; que las ferias no sean tan cerradas para quienes quieran tener un toldo, o sea, que de verdad se oferte el espacio público para los habitantes y residentes del sector”, explica Ana María Agudelo, licenciada en artes plásticas y conocida como Dj Candelaria.
“Lo que buscamos es activar o reactivar una agenda cultural que algún día llegue a ser pública”, Ana María Agudelo, licenciada en artes plásticas y conocida como Dj Candelaria.

Aunque reconocen la importancia de la Casa de Cultura de El Poblado, ubicada en el barrio Manila, afirman que otros barrios quedan distanciados y no cuentan con la misma oferta cultural. “Acá tenemos barrios periféricos donde los jóvenes no tienen las oportunidades de aprender y vivir del muralismo, de las artes… Entonces ahí debe haber un espacio de arte y oficio —concluye Andrés Felipe Restrepo— la idea no es unirnos para afectar o solo quejarnos, sino que sea una oportunidad de trabajar juntos, de la mano para crear”.





