La historia de Ámbar, la llama rescatada en Rionegro volvió a conmover a la comunidad. A un mes de su recuperación en el Centro de Bienestar Animal (CEIBA), operado por la Alcaldía de Rionegro y el Centro de Veterinaria y Zootecnia (CVZ) de la Universidad CES, el animal inició una nueva vida en la granja de Catalina Botero Montoya, periodista, presentadora de noticieros de tv y defensora de la fauna vulnerable.
Ámbar había sido abandonada en un potrero luego de que las personas que la tenían se marcharan del lugar. Cuando los técnicos del CEIBA llegaron tras varias denuncias ciudadanas, encontraron a este espécimen en estado crítico: sin un ojo, suturada con un material no quirúrgico, con una infección avanzada y desnutrición.
El proceso de recuperación fue complejo y exigió la intervención permanente de un equipo interdisciplinario. Felipe Gómez, médico veterinario, explicó que “el éxito de la recuperación de Ámbar se debió al trabajo de los especialistas. Hicimos un manejo integral de la infección de la herida que tenía en la órbita ocular, realizamos cuidados básicos de alimentación y, como decimos en el CVZ, amorterapia, para que fuera aceptando cada vez más a las personas que la cuidaban”.
Abanderada de la adopción animal

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animales rescatados hacen parte de la Granja de Cata, ubicada en el Oriente antioqueño
Entre quienes seguían de cerca la evolución de la llama estaba Catalina, quien ya había adoptado previamente un hurón en la misma institución. Botero Montoya decidió postularse para brindarle un hogar a Ámbar y, tras cumplir con los requisitos de adopción, fue seleccionada como su nueva cuidadora.
La comunicadora social lidera un proyecto personal llamado La Granja de Cata, un espacio no comercial y dedicado al bienestar de animales rescatados. Allí, cada especie cuenta con hábitats adecuados, veterinarios y un manejo alimenticio controlado.
“Aunque yo no estaba buscando crecer más, tenía un corral disponible y, cuando conocí la historia de Ámbar, sentí que ese espacio ya tenía dueña. En el proceso de adopción solicité que fuera fundamental que la llama no se entregara a un lugar donde pudiera ser explotada comercialmente”, aseguró Catalina.
La adaptación de Ámbar a su nuevo hogar fue rápida. Su sensibilidad al sol y la pérdida de un ojo requieren cuidados especiales, pero Catalina Botero Montoya y su equipo la han acompañado con paciencia y dedicación.
“Está feliz, come bien, sale al pasto y, cuando hace calor, toca la puerta para entrar. Ya entiende que éste es su hogar”, resaltó la comunicadora.
La Alcaldía de Rionegro reiteró que el caso de Ámbar es un ejemplo del impacto que tiene la denuncia ciudadana. Además, recordó la importancia de la adopción de otros animales que están a la espera de encontrar un nuevo hogar.
Mientras tanto, la llama se ha convertido en símbolo de resiliencia. La comunidad sigue preguntando por ella, y la historia continúa replicándose en redes sociales. Como resume Catalina: “Ámbar sufrió, pero ahora está con una familia que la cuidará para siempre”.





