Según cifras del RUNT (Registro Único Nacional de Tránsito), en el primer semestre de este año se registraron más de 450.000 nuevas matrículas, con una proyección de cierre que podría superar 1.000.000 de unidades vendidas. Departamentos como Cundinamarca (18,4 %), Antioquia (16,4 %) y Valle del Cauca (11,1 %) concentran la mayor parte de este parque automotor nacional.
Este crecimiento sostiene un ecosistema que, de acuerdo con Asopartes, genera más de 70.000 empleos directos y representa alrededor del 2,5 % del PIB industrial. El dinamismo del sector formal contrasta con un riesgo cada vez mayor: el mercado ilegal de repuestos, alimentado tanto por el contrabando como por el robo de autopartes.
La Dian advierte que cerca del 10 % de los repuestos que ingresaron al país en 2024 lo hicieron de manera ilegal, equivalentes a más de USD 260 millones (unos $1,1 billones de pesos). Este flujo de mercancía sin control golpea a los distribuidores que cumplen con la normatividad, limita la inversión del sector y compromete la seguridad vial.
“Colombia vive un auge en el mercado de motos, con cifras históricas que demuestran su rol como motor de movilidad y empleo. Pero al mismo tiempo debemos enfrentar el mercado ilegal de repuestos, que amenaza la sostenibilidad de miles de negocios formales. Desde Asopartes insistimos en que la protección del repuesto certificado es esencial para la seguridad de los usuarios y la salud de la industria”, señaló Carlos Andrés Pineda, presidente de Asopartes.
De acuerdo con el Siedco de la Policía Nacional, entre enero y julio de 2025 fueron hurtadas 19.638 motocicletas, 5.100 vehículos y 2.900 autopartes, con pérdidas superiores a los $410.000 millones. Estos robos alimentan un mercado negro que en 2024 se calculaba en más de $1.000.000 de millones anuales, impactando de manera directa a talleres, bodegas y empleos formales en todo el país.





