“Acoger”. Sí, así como lo lee mi amigo, llego la hora de acoger, sin limitación ni medida y sin pensar cómo, ni a quién. Es esta la época más linda del año, en donde nos regocijamos, nos sensibilizamos y nos gusta acoger, ayudar, encontrar, amar, regalar, dar, celebrar.
Es hora de sentarnos a la mesa y empezarnos a mirar y muchas sonrisas regalar, encendiendo las luces de la Navidad, pero sobre todo encendiendo las luces de la “Navi-Dar”; y con esto no me refiero a lo material, eso sería muy fácil, frívolo y verdaderamente carente de humanidad. Con “dar” me refiero a eso que a veces tanto nos cuesta y que no tiene ningún valor comercial, lo que nada, ni nadie podrá reemplazar, como lo es tu compañía, tu escucha, tu abrazo, tu mirada, tu amor, tu apoyo, tu tiempo, tu cariño, tu bondad.
Porque resulta curioso lo que le voy a mencionar, pero somos muy achapados con los dones que nos fueron dados para vivir esta humanidad, medimos los besos, los abrazos, la compañía y esa posibilidad de mirar a los ojos y escuchar, y ni que decir de esas palabras que en la mente y el corazón de otro podrían ser lo único que necesitaba para estar bien y mejorar, porque nos hemos dejado absorber de unas ideologías que nos separan y nos sumergen en las cosas, olvidándonos que tenernos los unos a los otros debería ser nuestro más grande heroísmo, y nuestro bien más custodiado y preciado.
Así pues, mi querido amigo, ya no tendrá excusas para decir que no sabe qué regalar, ni que no sabe cómo acoger y encender la Navidad. Todo eso que le cuesta y que ha dejado de expresar, sáquelo del baúl del orgullo y permítale así a su corazón sanar y de paso a su cuerpo liberarse de enfermedades y dolencias causadas por todo eso que no ha podido expresar. Porque, aunque todavía lo quiera dudar, lo que no expresas, tu cuerpo lo hablará, pues tanto lo bonito, como lo no bonito, lo somatizará.
Y es que en estos tiempos en donde el amor anda confundido con un chat, un Messenger o un WhattsApp y las expresiones humanas han quedado reducidas a un Emoticón, un Gift o un Snapchat, siento una urgencia de su alma tocar y recordarle que las relaciones humanas no se pueden cosificar, que los medios son solo formas de comunicar y al otro acercar, pero que no pueden abolir lo dulce, tierno y humano que cada uno sabe expresar, pues, esas formas tan únicas es lo que lo hacen particular y lo que hace que cualquier alma con usted se quiera conectar. Que sea pues esta época la que lo incite a Acoger, y sobre todo a recoger todo eso que ha sembrado en su andar y en cada vida que en su caminar se ha sabido cruzar.
Que sea esta la invitación a perdonar y a vivir en regocijo con el pedacito de mundo que le ha tocado habitar. Olvídese por un instante de lo material y piense en todo aquello que más a su corazón le suele costar manifestar, pues es eso exactamente el regalo más valioso que puede entregar y lo que le hará tener y regalar …
Una Feliz Navidad.





