Tzeitel Topel, habitante de El Poblado, solía salir en las mañanas a caminar por San Lucas, en El Poblado. Frente al edificio Allegro, donde vive, había un lote cubierto de árboles. “Siempre tuve presente este terreno con ese bosque hermosísimo”, recuerda. Desde febrero, ese paisaje ha cambiado: en el predio de la carrera 26 con la calle 20 A Sur, donde la constructora Londoño Gómez levanta un proyecto de vivienda por etapas, ya terminó una primera intervención que tenía autorizada la tala autorizada de 193 árboles. Actualmente, avanza otra de 46.
El inventario forestal del lote registró 454 árboles. Con dos resoluciones, una de enero y otra de septiembre de 2026, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá autorizó talar 260, trasplantar 3 y conservar 191. De esas talas, 21 siguen condicionadas a permisos pendientes. Sofía Hincapié Mejía, gerente de proyectos de la constructora, explicó que la primera tala, “la mayor”, terminó en marzo, y que la segunda comenzó la semana pasada.
Topel aclara que no se opone a la obra: “Quiero hacer una labor de veeduría, nada más”. Desde su balcón y en la quebrada La Zúñiga (porque un tramo está dentro del conjunto residencial en donde vive) ha visto ardillas, barranqueros y otras especies de pájaros, y cree que la fauna se está desplazando, aunque admite: “No te puedo hablar en términos objetivos, simplemente subjetivo”.
El árbol que no cupo
Entre los ejemplares talados estaba un pino colombiano de 28 metros de altura, una especie en veda (es decir, protegida) en todo el territorio nacional. El Sistema de Árbol Urbano (SAU) de Medellín registra 218 pinos colombianos activos en la comuna 14.
En abril de 2025, el Área le pidió a la constructora “evaluar alternativas constructivas a fin de conservar e integrar al diseño” ese pino y una ceiba rosada, esta última de 12 metros de altura y 60 centímetros de diámetro de tronco. La empresa respondió que el pino estaba donde irá la plazoleta principal, sobre tres niveles de parqueaderos, y presentó el concepto de un agrónomo según el cual trasplantarlo tenía “muy pocas probabilidades de éxito”.
En una evaluación intermedia, el requerimiento figura como no cumplido, pero más adelante, tras analizar la justificación técnica presentada, el Área concluyó que conservar o trasplantar el ejemplar no era viable y autorizó su tala, porque estaba a “2,5 metros de la torre proyectada y su conservación implicaría una poda superior al 50% de su copa y una afectación radicular crítica”.
La gerente confirmó que ambos árboles ya no existen, aunque aseguró que hubo ajustes, como un cambio en el trazado de las vías: “Había dos pinos romerones. Uno lo logramos conservar, el otro quedaba en toda la mitad del lote”.
Cómo se compensa
Por el pino talado, la constructora deberá sembrar 24 de la misma especie, una proporción que supera el mínimo de uno a cinco que fija el Ministerio de Ambiente para especies en veda. El mismo desarrollador del proyecto planteó esta proporción y el Área Metropolitana la consideró viable por tratarse de “un individuo adulto de gran crecimiento y un alto aporte ecosistémico”. En total, el Plan de Reposición para todo el proyecto evaluado contempla 648 siembras con cuatro años de mantenimiento: 260 corresponden a la reposición mínima obligatoria y 388 a medidas adicionales.
Esas siembras aún no han comenzado. Según Hincapié, primero deben terminar los movimientos de tierra, porque “con el movimiento de tierra los matamos”. La resolución lo permite: dentro de la obra, la siembra puede esperar hasta que la construcción alcance el 70 % de avance.
Para la gerente, la tala es “un proceso inherente al desarrollo y al crecimiento de la ciudad”, y la reposición, hecha con especies nativas, dejará “en unos años” más árboles que antes. Topel, en cambio, escribió a las alcaldías de Medellín y Envigado que “tocará esperar al menos un par de décadas” para ver árboles desarrollados.
En este caso, el diseño aprobado terminó pesando más que la permanencia del árbol, y la ley respondió con números: 24 pinos por uno y cuatro años de cuidado. Lo que ninguna resolución fija es cuánto tardará San Lucas en volver a tener un pino colombiano de 28 metros.




