El sismo del lunes 10 de agosto despertó al país a un panorama que, hasta ahora, ha dejado más de 320 muertos y 4.600 heridos. Según el director del Servicio Geológico Colombiano, Julio Fierro Morales, este es el tercer sismo de mayor magnitud en la historia de Colombia. Sin embargo, mientras las primeras noticias sobre los afectados llegaban, en los campus de algunas universidades de El Poblado empezaron a organizarse para brindar ayudas.
Instituciones como EAFIT, la Universidad CES y la Universidad EIA no solo abrieron sus puertas para recibir toneladas de donaciones, como comida, medicamentos e implementos de aseo, sino que también implementaron protocolos de ayuda para sus estudiantes y la comunidad académica afectada, y sumaron voluntarios de diferentes áreas del conocimiento para atender la emergencia.
La solidaridad también necesita orden
Paola Franco Velásquez, docente de la Especialización Tecnológica en Sistemas de Preparativos para Emergencias y Desastres de la Universidad CES, explica que ante estos eventos es importante tener presente la Ley 1523 de 2012, que adopta la Política Nacional de Gestión del Riesgo. En ella se establecen tres procesos que son claves: conocimiento del riesgo, reducción del riesgo y manejo del desastre. “No es simplemente llegar al territorio con la mejor voluntad. La solidaridad también debe tener algo de orden y es lo que hemos tratado de hacer en la universidad”, dice.

El mismo día del sismo, en la Universidad EAFIT el área de Filantropía se puso en contacto con la Alcaldía de Medellín y con la Corporación Presentes para evaluar los daños y las necesidades de los afectados. El grupo Organización Estudiantil (OE) tomó la iniciativa, bajo el liderazgo del Comité de Acción Social y desde sus redes sociales invitaron a las personas a donar comida, ropa, implementos de aseo y otras ayudas para enviar a algunas de las zonas afectadas. Junto con el área de Filantropía destinaron la placa polideportiva como acopio de recolección de donaciones. “Han participado más de 700 voluntarios entre estudiantes, graduados, empleados y la ciudadanía. Y ya hemos enviado en total 163 toneladas de donaciones a diferentes zonas”, explica María Clara Ceballos, jefa de Filantropía.
Desde el CES estructuraron una base de datos de voluntarios listos para desplegarse, que incluye médicos generales, urgentólogos, psicólogos, enfermeros y tecnólogos en atención prehospitalaria (APH). También coordinaron campañas de donación de sangre con el Hospital General de Medellín y la Clínica del Rosario. Además, “nuestra línea de medicina veterinaria y zootecnia ha sido muy importante para el manejo de mascotas y la salud de perros, gatos… pero también de animales de producción porque también hay pérdidas en el campo de esos animales como vacas, cerdos y demás”, cuenta Franco.
En la Universidad EIA activaron tres rutas integrales para atender el desastre. La primera de ellas es el despliegue de expertos en ingeniería civil en conjunto con la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos (SAI) y la Alcaldía de Medellín para evaluar las estructuras afectadas y acompañar el proceso de reconstrucción. Por otro lado, habilitaron sus tres sedes (Alto de las Palmas, Zúñiga y el Hospital Pablo Tobón Uribe) para recibir donaciones en especie. También se sumaron a la Corporación Presentes para la recaudación de fondos.
Las tres universidades realizaron censos y encuestas para identificar a los estudiantes y empleados que se vieron directamente afectados. EAFIT creó el fondo EAFIT Contigo en el que la institución destinó mil millones de pesos para ayudar a la comunidad académica afectada. “El fondo se ocupa de necesidades de auxilios para vivienda temporal, auxilios de manutención y auxilios de reposición de equipos básicos como computadores”, cuenta Paola Gaviria, líder del Departamento de Desarrollo Estudiantil. Además, junto con la Universidad de Antioquia estableció rutas de teleorientación psicológica las 24 horas.

“Tenemos un censo de 40 personas que posiblemente necesiten algún apoyo de parte de las donaciones que estamos recaudando. Con todos nos hemos comunicado, les hemos brindado apoyo psicológico y a su círculo cercano”, afirma Daniel Areiza, líder del área de Impacto Social y Relacionamiento Estratégico de la Universidad CES.
Ayudas a mediano y largo plazo
Las donaciones y la presencia de voluntarios disminuyen con las semanas debido al retorno a las rutinas. En esta fase, la Universidad CES mantendrá las listas de voluntarios a disposición de las solicitudes de la alcaldía. Además, el desastre puede generar brotes de enfermedades en los territorios, por esta razón, la institución prepara apoyo en vigilancia de epidemiología y de la salud de la población.
En EAFIT, el programa de acompañamiento analiza la posibilidad de una próxima entrega de dinero para las personas afectadas. Y para los meses de septiembre y de octubre, la universidad proyecta ayudas para el pago de matrículas del periodo 2027-1 para estudiantes afectados.
El Gobierno Nacional, mediante el Decreto 1171 de 2026, declaró la Situación de Desastre que tiene como finalidad establecer un plan de acción específico para atender la emergencia. Aunque el decreto, por norma, dura un año, la reconstrucción real tomará más tiempo. “Quienes se movieron en las primeras semanas puede que ya estén sufriendo un poco de desgaste y los otros que empezaron un poquito después, son quienes comenzarán a soportar la siguiente fase, que tal vez es menos mediática, de menos emocionalidad”, afirma la docente Paola Franco.





