Según el Informe Nacional de Disposición Final de Residuos Sólidos, en Colombia cada año se generan más de 11 millones de toneladas de desechos, de los cuales alrededor del 40 % son aprovechables. Solo en Medellín, en 2025, se recogieron 755.270 toneladas de basura que se llevaron al relleno sanitario La Pradera, en el municipio de Donmatías. Al relleno llegan los residuos, en promedio mensual, de más de 40 municipios de Antioquia.
Además, según las cifras de Medellín Cómo Vamos, en 2023 Medellín generó 683.000 toneladas de residuos, de los cuales solo se aprovecharon 110.000 toneladas de material como cartón, papel, plásticos, vidrio, metales y textiles. Por otro lado, se estima que cada día en la ciudad un habitante genera, en promedio, 0,47 kilogramos de residuos sólidos residenciales.
Ante esta problemática, María Isabel Aramburo y Manuela Castrillón Gómez diseñaron Bote, una iniciativa desde la que enseñan a separar los residuos sólidos que se generan en las urbanizaciones residenciales, para recolectarlos y darles un nuevo uso.
¿Cómo nació Bote?
La iniciativa fue creada por María Isabel Aramburo, una abogada especializada en derecho inmobiliario, y Manuela Castrillón Gómez, comunicadora social. María atribuye su interés por el aprovechamiento a la influencia de su madre, quien transformaba y aprovechaba los recursos en el hogar. Por su parte, Manuela desarrolló una sensibilidad especial por el reciclaje tras trabajar en ENKA, una de las empresas transformadoras de residuos de Colombia, donde comprendió el valor de los materiales y la labor de los recicladores.

Antes de la pandemia, ambas realizaron exploraciones individuales. María comenzó a experimentar en su casa con el compostaje y el llenado de botellas con plásticos flexibles. “Me di cuenta de que prácticamente la basura desaparecía. O sea, que lo que quedaba de basura, si uno llenaba botellas con plástico flexible, hacía reciclaje y compostaba, era nada”, afirma María Isabel. Ella compartió estos procesos en sus redes sociales y Manuela la contactó para buscar llevar esa idea al día a día de otras personas.
María Isabel y Manuela iniciaron esa búsqueda e identificaron que el problema principal no era la falta de voluntad ciudadana, sino la desmotivación. “Creemos que la gente está lista para hacer estos cambios, la gente en su casa separa, pero cuando llega el camión de basura y todo lo revuelve, se desmotivan”, explica Castrillón.
Con base en ese hallazgo decidieron diseñar su metodología haciendo uso de las ciencias del comportamiento, para que las personas confiaran en este proceso y cambiaran sus hábitos cotidianos. Así que, durante casi dos años, realizaron un ejercicio de recolección de botellas llenas de plástico flexible en unidades residenciales, sin cobrar. Este proceso confirmó que, con instrucciones sencillas y comunicación, la comunidad sí se movilizaba.
Al comienzo no lo veían como una empresa, pero expertos en economía circular les advirtieron que, para ser sostenible en el tiempo, el proyecto debía funcionar como un negocio. A raíz de ese consejo, María Isabel y Manuela comenzaron a “cambiar el chip” y a explorar cómo monetizar la metodología, dando paso al modelo de servicio por suscripción.
Un modelo de logística colaborativa
Luego de estructurar la nueva metodología durante varios meses y crear un sistema de logística colaborativa que involucra a administradores, personal de oficios varios y residentes, Bote inició formalmente su operación comercial en junio de 2025.
Bajo ese nuevo modelo, decidieron recolectar no solo las botellas, sino también los residuos orgánicos, en alianza con Ecociclo, una empresa compostadora que creyó en el trabajo de las fundadoras de Bote. También recolectan restos de jardinería, textiles, aceite de cocina, pilas y tapas plásticas.

En agosto, comenzarán a recolectar bombas de látex en compañía de otra empresa que las usa para fabricar juguetes para mascotas. Además, decidieron no competir con los recicladores de oficio, por lo que no recolectan el reciclaje como cartón, papel, metal o vidrio.
Hoy Bote funciona en 13 unidades residenciales con 700 suscriptores, bajo un modelo de pago por servicio. Es decir, las suscripciones no son individuales, sino colectivas como parte del Plan de Manejo de Residuos de las urbanizaciones. “Pasamos de sacar entre 5 y 6 canecas que van al relleno sanitario a solo 1 o máximo 2”, afirma María Eugenia Montoya, administradora de Abelardo Yepes, empresa de administración inmobiliaria.
Por otro lado, de la tarifa de suscripción de cada apartamento, se destinan 1.000 pesos para la entrega de bonos de mercado a los trabajadores de oficios varios, quienes son los encargados de recolectar los residuos para que Bote los recoja. “En las unidades, repetimos, ellos son los cracks del reciclaje, ellos son los que más saben”, afirma Manuela Castrillón.
“Los shuts se ven más limpios porque la gente ya no tira lo orgánico por el ducto, entonces le damos mejor manejo y hay más aseo”, cuenta Yuby Arleny López, una de las trabajadoras de oficios varios del Edificio San Giorgio 3.
Además, Bote entrega mensualmente a cada residente doce bolsas verdes para la recolección de los residuos orgánicos, también hace la entrega del compostaje obtenido y, cada día, se comunican con ellos para felicitarlos o recordarles cuál es la correcta separación de los residuos. La comunicación se da por WhatsApp y Valentina, el personaje que crearon se encarga de dar la información y de enseñarles sobre el cuidado del medio ambiente.

“Este es un tema de cambio de mentalidad pues requiere disciplina, organización y perseverancia en la familia y todos los que viven en el hogar. Ahora depositamos en diferentes recipientes de manera consciente, limpiamos las bolsas y pensamos dónde poner las cosas antes de disponerlas en un recipiente”, comenta Hernán Moreno, residente de una de las urbanizaciones.
La ruta de recolección opera dos veces por semana y, para medir el avance, las unidades residenciales tienen una valla contadora de residuos en cada portería, que informa sobre los kilogramos recuperados cada mes. Desde junio de 2025 hasta julio 2026, en Bote han recolectado 114 toneladas de residuos aprovechables, es decir, 114 toneladas menos en el Relleno Sanitario La Pradera en Donmatías.
CIFRAS
0,47 kg de residuos sólidos residenciales al día, en promedio, genera cada habitante de la
ciudad, según cifras de Medellín Cómo Vamos.
755.270 toneladas de basura recolectadas en Medellín en 2025, según el Informe Nacional de Disposición Final de Residuos Sólidos





