Por: Lina M. López G.
En este Mundial las selecciones llegaron aspirando a jugar ocho partidos, pero no precisamente pensando en que el octavo era el que definiría el tercer y cuarto puesto. Ese es un partido que nadie quiere jugar. Es como esa fiesta a la que hay que ir por obligación, porque toda la familia va a ir y si uno no va, quedará marcado.
Para muchos, antes de comenzar el torneo, Francia-Inglaterra era la final que se esperaba; no solo por la forma en que ambos equipos llegaron en junio (es increíble que ya haya pasado un poco más de un mes), sino por la manera en que fueron evolucionando y el juego que mostraron.
Los dos equipos fallaron en el único partido que no podían hacerlo, ése donde no había segundas oportunidades, donde el que perdiera se iba para la casa. Ni Francia contra España, ni Inglaterra frente a Argentina (al menos en la última media hora), dieron pie con bola (que para este caso tiene aplicación literal) y ahora deberán jugar por el honor; ninguno de los dos hubiera querido jugar este encuentro, pero es lo único que les queda.
Para algunos (jugadores y técnicos) será su última participación en una Copa Mundo. Harry Kane por Inglaterra, con 32 años, es difícil que esté en condición para 2030; aunque Cristiano y Messi llegaron a este mundial con 41 y 39 años respectivamente, pero ellos son de otras esferas. Por el lado de Francia, ya su técnico había anunciado que independientemente de cómo le fuera a les bleus, éste sería su último Mundial (con Zinedine Zidane en la puerta haciendo fila para tomar las riendas). Falta ver qué ocurrirá con Tuchel, el técnico alemán cuyo nombramiento generó controversia entre los ingleses (precisamente por su nacionalidad) pero que poco a poco los fue conquistando, solo que en el momento más importante se equivocó y puede que no se lo perdonen (porque es cierto que los partidos los juegan los futbolistas, pero el planteamiento lo dicta el técnico, y contra Argentina, definitivamente erró).
Tampoco ha sido pacífica la historia entre ingleses y franceses. Inmersos en guerras que fueron y vinieron desde la edad media, hasta la alianza para ambas guerras mundiales. A nivel de selecciones, se han enfrentado en múltiples ocasiones, con dominio de los del país del fish and chips. En fútbol de clubes, por el contrario, en los últimos años ha habido un predominio del PSG sobre los clubes ingleses. Mientras que los jugadores franceses de este último equipo (Dembélé, Doué y Barcola, principalmente) se reencontrarán con quienes fueran a finales de mayo sus rivales en la final de la Champions (Rice, Saka, Eze y Madueke, que juegan en el Arsenal de Londres), Mbappé se enfrentará con Bellingham, su compañero en el Real Madrid.
Se va terminando el Mundial. 102 partidos ya son historia; algunos equipos están de vacaciones hace un buen rato. Disfrutemos de este penúltimo encuentro, que nos servirá de preparación para la final de mañana.




