Dr. Couzo, Yan Couzo. Italo-Coreano, Tras años dedicado a la academia, un doctorado en ciencia espacial, conocedor de astrofísica, genética y tecnología computacional, aunque sin licencia para ejercer; ha dedicado el final de su carrera a crear guías prácticas (Ricettas, como las llama) que cambiarían el mundo.
Mi vida fue puesta al servicio de la ciencia y los descubrimientos, todo lo que sonara a citas, noviazgo o matrimonio, peor aún ser padre, siempre fue para mí muy poco atractivo. Pues lo consideré como una pérdida de tiempo, además de la evidente falta de estructura científica. Aún en mi vejez y evidente soledad, sigo convencido de la distracción que supone una compañía fija. Suficiente con la curiosidad incesante sobre mi vida de los encargados del hogar geriátrico, donde pacientemente veo venir la última reacción química que habitará mi cuerpo.
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Aún así, observó y confirmo en los mismos cuidadores, tal como lo hacía con tantos ratones de laboratorio, las pequeñas hipótesis que me he supuesto en la forma como las relaciones amorosas en la actualidad pasan mediadas por aquello que atrevemos a llamar herramienta necesaria y que a todas luces es simplemente el verdugo de todos los males de esta sociedad, el celular. Machiavellico!
A través de detallar sus interacciones, conversaciones e intereses. Entendí pronto como sus temas de conversación, sus acuerdos e incluso motivos para reír, surge de lo que hoy llaman, muy a lugar, contenido. Claro, está literalmente incrustado en una pantalla rectangular. Por tanto decidí crear esta receta para quien quiera encontrar el amor, lo pueda hacer valiéndose de los algoritmos y entendiendo como aliarse con la dopamina. Al Lavoro! (A trabajar!)
Lo digital es una capa más al cortejo tradicional, por tanto, los perfiles en redes sociales deben conectarse como primer paso, pues un simple gesto de aceptar que alguien contemple desde la ventana la imagen que se quiere mostrar, debe considerarse como la primera victoria de esta relación.
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Tan pronto existe la conexión, debemos entonces usar una plataforma de monitoreo de redes, como Apify o Phantombuster. Con herramientas como estas, podemos identificar: intereses, gustos, posiciones políticas, necesidades e incluso lugares donde quisiera viajar. Útil para encontrar las distancias y cercanías entre los tortolos. Sin embargo, dado que el uso frecuente de redes sociales genera tanta información, incluso un único perfil, hay que gestionar los datos.
Acá entra entonces Make.com junto con alguna IA generativa de predilección, que va a permitir agregar una capa de conocimiento, pues con agentes IA, se podrá hacer análisis de sensibilidad, alertas tempranas de estabilidad emocional e incluso anticipar compras. Todo como fuente para moldear el perfil propio para generar contenido que conecte emocionalmente, usando herramientas como Canva, para tal fin. Asegura reacciones y comentarios al instante. Otra victoria más.
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Como punto final, pasar del interés a la relación, se requiere conversión, es ahí donde plataformas como Notion o Airtable, que las empresas usan para gestionar clientes de manera dinámica y con IA, pueden moldearse para identificar en un mapa de calor, que tan frío (solo likes) o caliente (chats abiertos y continuos) está el cortejo digital. Bien dicen que la clave de una relación está en una buena comunicación. Acá se puede anotar un triunfo más.
El amor al final es una expresión más del efecto de la dopamina. Quizás también el amor puede ser efecto de una trampa digital mediada por dopamina. Ahora, mi duda en la efectividad de esta receta está en ¿será acaso que los perfiles digitales ya son trampas dispuestas para atrapar incautos usando el algoritmo y el rastro de dopamina?
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