La movilidad eléctrica, sin duda alguna, ha crecido a pasos agigantados los últimos años en el país. La llegada de empresas fabricantes de vehículos eléctricos a Colombia, ha puesto en la mesa un tema vital para la movilidad eléctrica, y es la demanda de cargadores en propiedades residenciales.
Según cifras de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible, Colombia cerró el año 2025 con cerca de 254 mil vehículos vendidos, de los cuales 19 mil fueron eléctricos. El reto ahora es generar una infraestructura de carga que vaya de la mano con la expansión acelerada de la venta de vehículos.
El verdadero cuello de botella no es realmente el ‘comprar un cargador’: es gestionar infraestructura común, seguridad eléctrica y capacidad finita. Cuando cada copropietario instala un cargador por su cuenta, esto se traduce rápidamente en solicitudes masivas a administraciones y consejos: “Quiero mi punto de carga”.
“La estación de carga comunitaria propone un modelo sencillo: centralizar la carga en infraestructura común, con control de potencia y reglas de uso transparentes, de manera que, todos los copropietarios, tengan acceso bajo condiciones equitativas”, señala Pablo Gaviria, líder de Movilidad Eléctrica de Erco Energía.
Datos y cifras
- Estados Unidos (evidencia técnica – NREL): la mayoría de los conductores hace más del 80 % de su carga en casa por conveniencia y costo.
- Reino Unido (encuesta de usuarios): cerca de 76 % de conductores de EV reporta que carga principalmente en casa (vs. 9 % principalmente en público).
- Noruega (mercado maduro): se reporta que 81 % de la carga total se hace en casa.
Estaciones de carga comunitaria
Las estaciones de carga comunitarias están creciendo lentamente, en comparación con las estaciones de carga individuales. La carga residencial a futuro va a tener un tope, se llegará a un punto en que las unidades residenciales no van a poder instalar por el número alto de particulares con celda de carga, inclusive, hay unidades que ya lo prohíben y otras unidades residenciales que, desde el principio, dijeron ‘no’ a las estaciones de carga individuales, la solución entonces, son las estaciones de carga comunitaria.
Una estación de carga comunitaria funciona igual que una estación de carga normal, con la diferencia que todas las personas pueden acceder a ella y se disminuye la problemática de sobrecarga.
El cuello de botella
Este es el punto crítico. La acometida y el transformador del conjunto residencial no crecen al ritmo de las compras de vehículos. Llegará el momento en que, por capacidad, ‘no cabrán’ más cargadores individuales, es por esto que, sin inversiones mayores, se podría afectar la operación de la red interna de los edificios.
“Realmente el problema principal es de infraestructura, es un servicio que impacta fuertemente porque cada usuario hace su instalación, pero finalmente el trasformador es un bien común que tiene una capacidad finita. Llegará un momento en el cual no cabrán más instalaciones por capacidad eléctrica y, en ese punto, será muy difícil coordinar quien puede cargar y quien no, es como si unas personas pudieran usar la piscina y otras no, la apuesta y recomendación desde Erco Energía, siempre serán los puntos de carga comunitarios. Hay soluciones en el mercado que hacen balanceos de carga, pero eso requiere que los cargadores puedan ser gestionados. La solución más simple en términos de ejecución, complejidad y equidad para todos los copropietarios, son las estaciones de carga comunitaria”, señaló Gaviria.





