Tras meses de espera, se destaparon las cartas sobre cómo el gobierno central proyecta la necesaria ampliación del segundo terminal aéreo del país, infraestructura crucial para un territorio como el Oriente antioqueño, que busca en su internacionalización la clave para alcanzar nuevos y mejores horizontes de futuro.
En la socialización hecha, el pasado martes 30 de septiembre, por parte de la Aeronáutica Civil y la firma consultora colombo-española encargada de proponer el Plan Maestro para el aeropuerto José María Córdova, quedaron claras varias cosas. No serán $15 billones los necesarios para ampliar y modernizar el terminal aéreo, como se calculaba previamente, sino $22 billones.
Estos recursos se destinarán para comprar 553 predios identificados (574 hectáreas en nueve veredas), construir una segunda pista de 4 kilómetros, ampliar la actual de 3,5 a 4 kilómetros también, construir una nueva terminal de pasajeros, y hacer las demás obras necesarias para que el aeropuerto de Rionegro pueda movilizar cerca de 43 millones de pasajeros en el año 2056, según pronósticos de crecimiento de tráfico (hoy son 13.7 millones).
La propuesta de nuevo Plan Maestro también definió tres fases para su ejecución. En la primera (de 2025 a 2030) se haría la adquisición de predios; en la segunda (de 2030 a 2035), se daría la construcción de una nueva pista y de una nueva terminal de pasajeros; para que finalmente, en la tercera fase (entre 2035 y 2055) se realicen más ampliaciones.
SE ESPERA QUE, SIN NUEVAS DILACIONES, EN ESTE MES, LA AERONÁUTICA CIVIL ADOPTE OFICIALMENTE, MEDIANTE RESOLUCIÓN, LA PROPUESTA DE PLAN MAESTRO AEROPORTUARIO RECIÉN PRESENTADA.
Plazos y costos no generan mayores incertidumbres. Las dudas aparecen en cómo se gestionarán los recursos necesarios, que por lo menos, en esa primera fase de gestión predial, se calcularon en más de $1.8 billones. El Plan Maestro, que solamente entrará en vigor cuando la Aerocivil lo adopte formalmente mediante resolución, propone que esos dineros salgan de los ingresos operativos del mismo aeropuerto, administrados hoy por Airplan.
Como han señalado varios expertos y dirigentes políticos, esto significaría un cambio de condiciones en concesiones ya entregadas y en operación, generando una nueva fuente de inseguridad jurídica para inversionistas privados. El resto del plan se ejecutaría con futuras alianzas público-privadas (APP).
Sin duda, se trata de un tópico no menor, que más allá de las inevitables suspicacias sobre malquerencias y afinidades, debe ser resuelto pronto y de la mejor manera, pues en lo que sí hay consenso es en que no se puede perder más tiempo para tener el aeropuerto internacional que no solo necesita el Oriente y Antioquia en general, sino también el país, porque mucho del mundo entra por aquí a Colombia.
Ya tenemos una hoja de ruta, luego de un ejercicio técnico muy dispendioso, del que creemos confiados entregó la mejor propuesta estratégica para el José María Córdova. Es urgente entonces empezar a recorrerla.





