Desde las aulas del Colegio Montessori, Catalina Estrada, una diseñadora e ilustradora de la película Encanto de Disney; Juan Rafael Álvarez, un doctor en física cuántica de la empresa Telecom en París y Juan Simón Rico Mesa cardiólogo dedicado a investigar enfermedades estructurales del corazón en Estados Unidos empezaron a transformar sus vidas.
Testigo, artífice y partícipe del proceso de formación de estos seres humanos que a donde llegan, se notan porque lo que hacen, lo hacen con amor, pasión, responsabilidad y compromiso, ha sido Carlos Julián Palacio Vargas, rector encargado de la Institución Educativa con sedes en el sector de San Lucas en Medellín y el Valle de San Nicolás en Rionegro.
“El Montessori es una apuesta por la transformación del ser humano y una apuesta apasionada y decidida por construir futuro y construir país a través de la educación”, dice el Rector tras recordar las inspiradoras palabras que dirigió a sus compañeros y a las siguientes generaciones, la estudiante Vanessa Vélez ad portas de graduarse. “El Colegio Montessori no solo me ha ofrecido conocimientos, sino pautas para aprender a ser feliz en medio de la vida”.
A las experiencias acumuladas se suman el Programa País y las alianzas con nueve instituciones educativas de excelencia nacionales y extranjeras, con las que el Montessori no solo transforma las vidas de los estudiantes, sino de las comunidades.
Ese es el caso del barrio Villatina, en las laderas de Medellín, donde desde hace más de tres décadas, 500 voluntarios entre padres de familia, docentes y estudiantes ofrecen pautas de crianza y comparten aprendizajes con la convicción de que hay que tocar el corazón para llegar a la razón y que la educación es un puente para sembrar semillas de progreso y dignificación.





