Pablo Gómez Uribe, además de ser un arquitecto y artista plástico de gran reconocimiento, se confiesa como una suerte de migrante climático voluntario. “Llevo más de 15 años viviendo en Nueva York, pero me dan muy duro los inviernos. Por eso siempre vuelvo a Antioquia, más o menos de noviembre a febrero, para trabajar en el estudio y taller que tengo en Envigado, a dos cuadras de la Plaza de Mercado”.
Este año, el viaje se adelantó un par de meses y por razones mucho más cálidas. El pasado 26 de agosto, en un sencillo acto que él mismo definió como una declaración de gratitud, Pablo estuvo en la inauguración oficial de su obra Doña Montaña, una gran escultura en hierro, pintada de rojo, llena de flores y plantas, que desde esa fecha enriquece el paisaje en el nuevo intercambio vial José María Córdova, en uno de sus retornos hacia Guarne.
“Detrás de esta obra no estoy yo solo. Hay un montón de personas talentosas y dedicadas: ingenieros, calculistas, obreros, operadores de maquinaria, quienes sembraron el jardín central, pusieron las bancas y la logística. Quería agradecer a todos ellos por aportar a la activación de esta escultura para que empiece a ser habitada y apropiada. Es la marca de un proceso que termina y del comienzo de otro”.
La obra de Pablo Gómez está vinculada estrechamente con Antioquia y sus procesos de transformación social, urbana y arquitectónica.
Doña Montaña (con sus 23 m de largo, 15 de ancho y 7.5 de alto) está dedicada a los ingenieros de Antioquia -y, de manera personal, al bisabuelo de este artista, el ingeniero Juan de la Cruz Posada (ingeniero de minas, científico y gran empresario antioqueño)- quienes a su juicio dieron forma a nuestra relación con el paisaje. “Las montañas de Antioquia han sido condición del progreso; sin ellas no habrían existido ni la ingeniería ni la cultura antioqueña. Queríamos que la montaña dejara de ser únicamente algo que atravesamos para convertirse también en un símbolo que nos recuerda quiénes somos: montañeros resilientes, creativos y profundamente conectados con nuestra tierra”.
Entregada Doña Montaña a los antioqueños y visitantes, Pablo Gómez seguirá creando y produciendo en su estudio y taller de Envigado, al igual que en Nueva York, donde abrió Proxyco Gallery. Este egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana (arquitectura) y de la Universidad Nacional de Medellín (artes plásticas), con maestría en Parsons The New School of Design de Nueva York, ha llevado su obra a la Bienal Internacional de Cartagena (2014), a la sala de arte de Suramericana y a múltiples exposiciones individuales en los Estados Unidos.
Además, fue invitado a participar en la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín (LA BIAM) de 2025, donde precisamente presentó su obra Doña Montaña. “Si alguien quisiera conocer otra de mis esculturas en Antioquia, vayan al cementerio Universal, en Medellín. El monumento Sin Nombre es de mi autoría y lo hice para dignificar a los fallecidos que allí están y no conocemos”.





