En el Alto de las Palmas existe un consultorio psicológico sin paredes ni sillas, donde los terapeutas no hablan, relinchan. Es Macario, uno de los lugares en Antioquia donde se ofrece Terapia Asistida con Animales (TAA) enfocado en niños y adolescentes, fundado por Mariana Pareja, psicóloga y magíster de la Universidad CES.
Se cree que la TAA empezó a ser estudiada y aplicada por el psiquiatra infantil norteamericano Boris Levison, en la década de 1950. Diferentes estudios afirman que empezó a trabajar con niños a los que les costaba comunicarse, pero que se sentían seguros y abiertos a hablar con la compañía de un perro.
Inspirada en esos estudios, Mariana Pareja decidió fundar Macario y continuar estudiando de cerca la TAA. Ella explica que en este modelo el caballo no es una herramienta, sino que con su comportamiento y la interacción con el entorno, permite que el paciente explore sus propias sensaciones corporales y emocionales.
Su metodología incluye a la familia del paciente para comprender su contexto social. Luego, construyen un ‘cuaderno de terapia’, en el que en cada inicio de sesión se responde a tres preguntas: ¿cómo me siento hoy?, ¿qué me gustaría trabajar en esta sesión?, ¿qué agradezco hoy?
La sesión fluye con una conversación, mientras el paciente camina por el lugar y decide si desea acercarse a algún caballo o si prefiere solo observar. La psicóloga hace preguntas y analiza el comportamiento con el espacio. “A diferencia de los humanos, los caballos viven en el presente, lo que ayuda a los pacientes a conectarse con su entorno y su propio cuerpo”, afirma Mariana Pareja.
Al final, se regresa al ‘cuaderno de terapia’ y se responde al ‘relincho del día’, aquello que se aprendió en la sesión y al ‘cómo me siento emocionalmente’, como un medio para fomentar la autonomía.
Pareja y varios estudios afirman que la TAA no es solo un complemento, sino un modelo que permite a las personas encontrar sus propias respuestas y regular sus emociones a través de la relación humano-animal.
TAA durante la Segunda Guerra Mundial
Según el artículo Desarrollo de la terapia asistida por animales en la psicología publicado en la revista Informes Psicológicos de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, la primera experiencia de TAA fue en el Army Air Force Convalescent Center en Nueva York, entre 1944 y 1945. El encuentro con animales mejoró la calidad de vida de los militares con traumas emocionales debido a la Segunda Guerra Mundial.





