Haber sentido el que algunos consideran el dolor más fuerte de todos la llevó a un camino distinto. Después de pensar bastante y dejar que las sensaciones se aliviarán un poco se dedicó a cultivar flores: un oficio que había visto en su familia y le daba alegría.
“Todo empezó con más fuerza un día que una amiga vino a mi casa y vio una planta mía y me dijo: ‘Esa planta es ganadora. Vamos a llevarla a la Sociedad Colombiana de Orquideología'”.
Han pasado más de 15 años desde aquel día en que Claudia Uribe llevó esa flor de cattleya y desde entonces su camino a través del mundo de las flores ha ido en ascenso. Por sus manos han pasado cientos de orquídeas que han alegrado a muchos con su belleza y han demostrado la maestría de su jardinera. Ha sido expositora y ganadora de competencias. Ha sido consultada para la siembra, ha aprendido de otros y también ha compartido lo que es y tiene.
“En este tiempo he entendido que para tener buenas orquídeas se necesita mucha persistencia y paciencia. Hay que ser constante con los abonos y entender qué se necesita, por ejemplo, para que una planta florezca en una época distinta a la acostumbrada”.
Sobre este tiempo en la Sociedad Colombiana de Orquideología dice que le ha ayudado “aprender y oír”. También se trata de saber preguntar para poder cuidar bien las flores y obtener un buen resultado. Y agradece, especialmente, “la generosidad” de todos aquellos que al igual que ella comparten su interés por las flores. En medio de la conversación sonríe:
“Yo nunca había estado en un grupo de gente que sea capaz de viajar a ver plantas y pase varias horas hablando de sus pétalos o nombres. O que no esté interesada en la forma en que te ves y tu apariencia, sino en el tipo de planta que trajiste a la exposición”.
Sobre los premios que ha ganado (obtuvo tres galardones en la edición pasada de Florecer en el Jardín Botánico y otros antes) dice haberse sentido “sorprendida de mi misma”. Y lo dice porque ha entendido que en las exposiciones o en los eventos hay imprevistos:
“A veces llevas plantas que no llegan bien con el transporte o hay situaciones de último momento que lo cambian todo”.
Con esta feria que sucederá en Casa Flora (Rionegro), Claudia Uribe y sus participantes quieren llevar la belleza y sabiduría de las plantas a otros lugares. “Colombia es un país de orquídeas y en las condiciones actuales están en riesgo”. Ahora le llegó el turno al Oriente, este fin de semana de diciembre, de disfrutar de la sabiduría y alegría de la gente que cuida orquídeas.





