El agua cambió el paisaje de El Peñol, pero no la memoria de su gente. El traslado del antiguo pueblo marcó uno de los capítulos más determinantes de su historia. Ocurrió en 1978 debido a la construcción de un embalse para la represa de Guatapé. Y obligó a la comunidad a reconstruirse en un nuevo territorio. Hoy, ese hecho hace parte de una identidad que mira hacia el futuro sin desprenderse de sus raíces.
Esa es la historia que ahora busca contar El Peñol sobresale, la nueva marca territorial con la que este municipio del Oriente antioqueño reconoce su pasado, el carácter de sus habitantes y las posibilidades que se abren para su desarrollo. La propuesta pone en el centro elementos que, según María del Carmen Ovalle, habitante del barrio El Salto, ya hacen parte de la vida del territorio: “la historia del Viejo Peñol, la resiliencia de sus habitantes, la agricultura, las tradiciones y la hospitalidad”, describe.
“El Peñol sobresale por sus paisajes, por su historia, pero también por su gente; y sobre todo, por la capacidad de construir futuro, como una comunidad que nunca dejó de creer en su territorio”, señala Sandra Duque, alcaldesa de El Peñol.
Más que presentar una identidad nueva, la marca busca darle un relato común a aquello que el municipio reconoce como propio.
La apuesta es que El Peñol sobresale “no sea únicamente una expresión para atraer visitantes, sino una manera de contar hacia afuera y de reconocerse hacia adentro”, afirma la secretaria de Turismo de El Peñol, Verónica Marín.
Para conocer El Peñol más allá del embalse
Es importante aclarar que la Piedra del Peñol es un atractivo turístico de la región, pero está ubicada en jurisdicción de Guatapé y no de El Peñol.
- Réplica del Viejo Peñol: para acercarse a la memoria del pueblo antiguo.
- Museo Histórico: fotografías, objetos y relatos que conservan la memoria local.
- Casa Museo: una conexión con las construcciones y personajes del antiguo territorio.
- Piedra del Marial: naturaleza y tradición religiosa.
- Plaza El Tomatero: agricultura y vida cotidiana.
- Embalse: el paisaje que transformó la historia del municipio.
- Puente de La Cristalina: territorio, conexión y paisaje.
- Templo Roca: patrimonio arquitectónico y religioso.
Una identidad que ya estaba ahí
El turismo ocupa un lugar importante en esta nueva visión de El Peñol. La apuesta busca que quienes llegan al municipio no se queden únicamente con la imagen del embalse y sus paisajes, sino que tengan contacto con la historia y con las personas que habitan el territorio.
La secretaria de Turismo de El Peñol plantea que uno de los desafíos es utilizar el turismo como una herramienta para narrar ese legado, fortalecer el orgullo local y generar oportunidades para la comunidad.
La apuesta coincide con un momento de transformación en el Oriente antioqueño, explica, por su parte, la alcaldesa:
“Aquí avanzan nuevas inversiones, proyectos turísticos y desarrollos que están modificando las dinámicas económicas de la región”.
Entre estas iniciativas están el Cristo del Embalse, del Grupo Montecielo; Lagoa By Loop, orientado al turismo deportivo, y la presencia del grupo de Hoteles Hilton en la región.
En ese sentido, El Peñol sobresale funciona más allá de un eslogan turístico. La nueva narrativa intenta reunir pasado, presente y futuro: el primero como memoria e inspiración; el segundo como expresión de una comunidad que se reconoce en su carácter; y el tercero como espacio para generar oportunidades.
Así, el municipio busca proyectarse en una región que cambia rápidamente sin desprenderse de la historia que explica buena parte de su identidad. Porque el territorio que alguna vez se transformó bajo el agua también dejó una lección para el presente:
“Hay lugares que pueden cambiar de paisaje y, aun así, conservar aquello que los hace reconocibles”, finaliza la alcaldesa Sandra.
Una historia que sigue presente
La transformación del territorio marcó un antes y un después para El Peñol. El traslado del antiguo pueblo y la relación posterior con el embalse cambiaron el paisaje y las dinámicas de la comunidad.
Sin embargo, el pasado no desapareció: permanece en los recuerdos de sus habitantes, en los espacios dedicados a conservarlo y en la manera en que las nuevas generaciones conocen la historia del lugar.




