En plena temporada de San Valentín, la primera y una de las más importantes fechas pico para la exportación de flores colombianas, el sector floricultor del Oriente antioqueño se enfrenta a un escenario decisivo. Representados por el Grupo de Exportadores de Flores y Floricultores Asociados (Geffa), de Fenalco Antioquia, los productores han priorizado la productividad como ruta para 2026. Esta determinación busca la sostenibilidad financiera de las empresas y proteger los empleos formales que genera.
El sector atraviesa una coyuntura económica desafiante marcada por factores macroeconómicos y biológicos. Por un lado, la tasa de cambio ha jugado en contra de la competitividad exportadora, con una apreciación del peso colombiano aproximada del 18% en el último año. Esta revaluación impacta directamente los ingresos al convertirlos a moneda local, mientras los costos de producción se mantienen al alza. Específicamente, el incremento del salario mínimo, que ejerce presión sobre la operación, dado que la mano de obra representa el 60% de los costos totales de estas compañías.
Sumado a esto, los cultivos enfrentan el reto fitosanitario de la enfermedad conocida como “La Secadera”, la cual viene siendo objeto de estudio desde hace dos años. Para combatirla y asegurar que la flor que llega a los mercados internacionales en fechas clave como San Valentín cumpla con los estándares de calidad, los empresarios del GEFFA han activado alianzas estratégicas con universidades, entidades gubernamentales, laboratorios y el sector privado.
A pesar de los desafíos, Antioquia se ratificó al cierre de 2025 como uno de los protagonistas de la floricultura nacional. Según el análisis de Investigaciones Económicas de Fenalco Antioquia, el departamento mostró dinamismo, logrando un crecimiento del 14,9% en el valor de sus exportaciones y alcanzando ingresos por 422 millones de dólares FOB. La región también tuvo un aumento en volumen comercializado, con 1,33 millones de unidades exportadas, lo que representa un incremento del 10,9% frente a 2024.
La fortaleza del sector en Antioquia también se reflejó en su capacidad de diversificación, vital para aprovechar temporadas globales. Las flores cultivadas en suelo antioqueño llegaron a 80 destinos internacionales, sumando nuevos mercados a su portafolio, entre ellos Vietnam y Nueva Zelanda.





