Estas son unas líneas escritas desde la desilusión. Para este número, asumíamos que estaríamos comentando los resultados de la malograda consulta popular sobre el Área Metropolitana del Valle de San Nicolás, que estaba programada, siguiendo todos los procesos legales previos y desde mitad de año, para el domingo pasado, el 9 de noviembre.
Con el escrutinio final fresco, nos veíamos comentando la viabilidad de esta figura a raíz de los resultados: ¿dónde ganó el sí?, ¿dónde ganó el no?, ¿se pasó el umbral?, ¿cuánto movió la campaña? ¿empezará grande, mediana o muy pequeña? Sería una manera feliz de salir de aquella ceguera impuesta por el silencio forzoso de las encuestas; queríamos una certeza final en medio de una campaña en la que, de la mano de grandes verdades, no han faltado las exageraciones y las obscenas mentiras, que como en toda contienda por las conciencias y los votos no tienen paternidad exclusiva, aunque nos parece que han proliferado negativamente más en un bando que en otro.
Pero no fue así. Nos negaron como periodistas el derecho a opinar de aquello, lo cual es, a final de cuentas, lo de menos. Lo verdaderamente grave es que se le negó (mejor digamos esperanzados, se aplazó) para los habitantes de ocho municipios del Oriente cercano la posibilidad de escoger buena parte del futuro de sus territorios y de una vibrante subregión.
Y la razón fue tan inverosímil como preocupante: pese al riguroso cumplimiento de los pasos previos, no hubo recursos para que la Registraduría Nacional pudiera organizar las votaciones, según el cronograma acordado legalmente. Es más, al cierre de esta edición, siguen sin existir, o mejor, sin que el Ministerio de Hacienda los gire, pese al mandato perentorio de los jueces. No es una suma particularmente astronómica, son alrededor de ocho mil millones de pesos.
A estas alturas, es muy difícil sostener que este Gobierno nacional no tiene inquina alguna contra Antioquia ni contra el Oriente en particular, lo cual no deja de ser paradójico, pues si bien no todos los que se oponen al Área Metropolitana del Valle de San Nicolás son afectos al primer mandatario del país, es una verdad de a puño que todos los seguidores orientales del presidente saliente promueven de manera visible y apasionada el No.
EL ÁREA METROPOLITANA ES LA ÚNICA FIGURA SUPRAMUNICIPAL
QUE CONSULTA A LOS CIUDADANOS PARA SU CREACIÓN
No es un asunto de presupuestos, pues este gobierno ha gastado mucho más en viajes, conciertos y marchas “espontáneas”, que lo que cuesta esta sola consulta. Tampoco debe ser porque no crea en las consultas populares para áreas metropolitanas. En este cuatrienio, ya se han celebrado sin problemas otras dos (25 de noviembre de 2023 en el sur de Caldas, y 24 de noviembre de 2024 en el Valle y Cauca).
Ojalá se destrabe la consulta popular del Valle de San Nicolás; ojalá el Gobierno nacional ostente el talante democrático e imparcial del que mucho se ufana y poco demuestra; ojalá la amenaza latente a nuestra democracia sea solo un mal presentimiento.





