Desde el parque principal de El Carmen de Viboral hasta la vereda La Palma, en el cañón del Santo Domingo, hay más de tres horas de un recorrido que combina buseta, mula y el propio pie de quien esté interesado en llegar hasta allí para conocer algo más que el bello río de aguas cristalinas que le da nombre a esa vasta y escarpada zona rural.
Hace más de cinco años, ese mismo afanoso camino lo comenzó Verónica Gómez, gerente propietaria del restaurante carmelitano La Casa de Vero, cuando se dio a la tarea de emprender un piloto de recuperación de saberes gastronómicos ancestrales llamado Escuelas Campesinas de Cocina.
Vero, como la conocen las más de 60 mujeres que participan de estas escuelas en cinco veredas de este municipio del Oriente antioqueño, recuerda que el miedo fue su inspiración inicial. “Todo surgió con ese temor colectivo que nos trajo la pandemia; se decía y así era, que los más proclives a enfermarse mortalmente eran los adultos mayores. ¿Qué íbamos hacer sin ellos? ¿Hemos preservado su mensaje, sus saberes, sus recetas? ¿Vamos a perder todo eso que se iría con ellos, con ellas, que son nuestras raíces?”.
Lejos de paralizarla, ese temor la impulsó a acelerar el paso en esa misión y contagiar en poco tiempo a otros, en especial, a decenas de mujeres campesinas carmelitanas que entendieron la importancia cultural y económica de esta iniciativa de rescate patrimonial, la cual suma ya más de 18 encuentros y 54 recetas compartidas y documentadas.
Combinación de ruralidades
A este esfuerzo, que en la actualidad busca replicarse y tener un impacto regional, se han unido de manera orgánica varios liderazgos veredales como los de Nelly Arias y Soraida Arbeláez. Nelly cuenta con 37 años y ha vivido toda su vida en la vereda Mirasol, en el cañón del Santo Domingo, “gracias al Señor”. Además de motivar a sus vecinas mayores a participar de esta iniciativa, ella misma acude a las citaciones que hace la Escuela Campesina de Cocina más cercana a su hogar.
“Me queda a dos horas de camino en bestia, desde la casa. Las reuniones se hacen en El Mirador de la Vega, que queda en otra vereda, en La Palma. Ha sido una experiencia muy buena porque aprende uno mucho de las personas mayores que más saben. También es bonito que nos pregunten qué sabemos nosotras y que nos pidan que les demostremos para intercambiar y aprender entre todas”, explica Nelly.

reconocimiento fortalece la confianza en el valor de su hacer, su capacidad de decisión y sus opciones de autonomía económica. (Foto La Casa de Vero)
Una versión similar entrega Soraida Arbeláez, vecina y reconocida líder del sector La Peña, en la vereda La Chapa, ubicada a unos 45 minutos de la cabecera municipal, con servicio de transporte que se despacha cada media hora. Por eso, esta es considerada una sede de “ruralidad cercana” por parte de las Escuelas Campesinas de Cocina.
54 recetas compartidas y documentadas por las Escuelas Campesinas de Cocina.
“En la casa de mis papás fue uno de los puntos donde comenzó la propuesta de Vero hace cinco años. Es más, en esta casa prácticamente se hacen todas las reuniones para la comunidad de La Peña y de La Chapa; no es sino preguntar por la casa de María Rubiela Quintero, mi señora madre”, dice Soraida.
Agrega que “entendimos lo que quería hacer Vero y empezamos a contactar a las señoras mayores, las de 60 años para arriba, para que se unieran al programa, con el objetivo de recuperar las tradiciones y esas costumbres que se van perdiendo en torno a esta modernidad; siempre es importante volver a recuperar y disfrutar de esos platos, de esa cercanía que tanto nos enseñaron a amar nuestro territorio y nuestros ancestros”.
Apoyo oficial
El éxito de las Escuelas Campesinas de Cocina, que Verónica Gómez ahora define como “una colectiva de mujeres” no ha pasado desapercibido para la institucionalidad de El Carmen de Viboral. Así lo reconoce otra mujer, Marcela Ramírez, la actual titular de la Secretaría de Desarrollo Económico y Turismo de este municipio, quien a mediados de año anunció oficialmente su espaldarazo mediante un nuevo programa dentro de este despacho: Cocinando saberes y memoria.
“Esta iniciativa se basa en la de La Casa de Vero y reúne por ahora a adultos mayores y cocineras tradicionales de tres sectores: La Chapa, el cañón del Santo Domingo y la zona urbana, donde se desarrollan ciclos de encuentros dedicados a compartir técnicas, recetas y conocimientos que hacen parte de la memoria gastronómica del municipio. Este programa no es una escuela, es un espacio de interacción y aprendizaje”, explicó la funcionaria.

Además de promover el relevo generacional de estos saberes, el programa busca convertir la cocina tradicional en una alternativa para fortalecer los ingresos de las participantes. Como parte de la estrategia, todos los domingos, desde las 9:00 de la mañana y hasta agotar existencias, se realiza Sopa al Parque, una jornada de venta y conversación sobre sopas y sus autoras.
“Las señoras que venden sus sopas se ubican junto al Punto de Información Turística (PIT); de esta forma los habitantes de la cabecera, visitantes y turistas pueden disfrutar de preparaciones tradicionales elaboradas por las mujeres que integran las Escuelas Campesinas de Cocina. Eso sí, recomendamos ir temprano porque casi siempre se acaban antes de la una de la tarde”, indicó Marcela Ramírez.

PROYECCIÓN TERRITORIAL
Para Verónica Gómez, su coordinadora y gestora, las Escuelas Campesinas de Cocina “son un colectivo que se proyecta como una red de Escuelas y nodos itinerantes en las veredas del Oriente antioqueño. La idea es que cada nodo sea impulsado por mujeres de su propio territorio y podrá articularse con cocineras, productoras, organizaciones comunitarias e instituciones aliadas. La futura fundación territorial que proponemos brindará soporte jurídico, administrativo y metodológico al proceso, preservando el liderazgo de las mujeres, la toma de decisiones comunitaria y el vínculo de los saberes con sus territorios de origen”.





