El panorama de los residuos textiles en Colombia es reflejo de una crisis global. Según cifras de la Superintendencia de Servicios Públicos, del total de residuos sólidos que se generan en el país, solo se aprovecha el 0.1 por ciento de los residuos textiles. Según la ONU, cada año se tiran al mar 500.000 toneladas de microfibras, lo que equivale a 3 millones de barriles de petróleo.
Antioquia se ha convertido en un laboratorio de soluciones donde empresas locales buscan transformar esos impactos. Una de ellas es Fiquetex, una marca que usa el fique —también conocido como cabuya— en la fabricación de telas y cueros veganos.
Su fundador, el ingeniero textil Alejandro Moreno ha logrado que la fibra sea más elástica y suave como el algodón. Su objetivo es “crear tejidos renovables que sean asequibles, de alta calidad y respetuosos con el medio ambiente”. A diferencia de lo sintético, el fique es biodegradable y se convierte en alimento para la tierra.
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El fique se extrae de las hojas de las plantas del género Furcraea. Mario López, productor de fique en San Vicente Ferrer, Antioquia, explica que una planta se demora tres años en dar su primera cosecha y si es de buena calidad puede producir fibras durante 50 o 70 años. Las hojas miden de uno a dos metros y solo el 4 % es fibra útil. Sin embargo, “el 96 % restante son jugos y materia orgánica que sirven como fertilizantes de aguacate o fríjol”, afirma López.
Aunque el Grupo Excala fue pionero en usarlo para empaques, hoy el fique llega a la moda. Fiquetex, por ejemplo, lo transforma en zapatos, una propuesta para volver al origen con materiales que la naturaleza puede absorber.
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CIFRAS
500.000 toneladas de microfibras son tiradas al mar cada año, según la ONU.
70 años Es el tiempo que una planta de buena calidad puede producir fibras de fique.





