La llegada de Juan Camilo Aguirre Zuluaga a la presidencia ejecutiva de la Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño se da en un momento de profundas transformaciones económicas y demográficas para la región. Tras más de una década dentro de la entidad, asume el cargo con una visión que combina experiencia institucional, conocimiento técnico y cercanía con las dinámicas empresariales del territorio.
Su trayectoria, que ha pasado por áreas clave como tecnología, operaciones y estrategia corporativa, le permite comprender tanto el funcionamiento interno de la Cámara como su impacto en los municipios y empresarios.
¿Cómo ha sido su evolución dentro de la entidad y qué aprendizajes marcaron su manera de liderar hoy?
Ha sido un camino de crecimiento muy consciente. Entendí que la Cámara no solo presta servicios, sino que interpreta el territorio. Ese recorrido me enseñó algo fundamental: las decisiones estratégicas solo son acertadas cuando uno conoce la realidad desde la base. Aprendí a escuchar antes de decidir, a construir equipo y a entender que liderar no es imponer, sino orientar con claridad y coherencia; y el liderazgo real no se ejerce desde un cargo, se construye con las personas, con su conocimiento, con su experiencia y su compromiso. Hoy lidero con una visión más integral: técnica en el análisis, pero profundamente humana en la forma de relacionarme.
¿Cómo asume la responsabilidad de dirigir una institución clave para 23 municipios?
No llegué a aprender qué es la Cámara de Comercio ni qué necesita el Oriente; llevo años trabajando por ello.
Pero más que verlo como un reconocimiento personal, lo asumo como una responsabilidad enorme. Estamos hablando de una institución que impacta a 23 municipios, miles de empresarios y decisiones que inciden en el desarrollo regional. Dirigirla exige rigor técnico, transparencia y una visión estratégica clara.
“La Cámara no es un edificio; es una institución que administra confianza. Y esa confianza se honra con coherencia, rigor y presencia en el territorio”.
Juan Camilo Aguirre, presidente de la Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño.
Mi compromiso es que la Cámara se adapte a las necesidades reales de los empresarios de la región, la sientan más cercana y generar visión de territorio
¿Cuáles considera que son hoy los principales retos empresariales del Oriente antioqueño?
El Oriente vive un momento muy interesante: crecimiento económico, llegada de inversión, transformación demográfica. Pero eso también trae retos.
Veo tres grandes desafíos: Primero, fortalecer la competitividad de nuestras micro y pequeñas empresas para que no se queden rezagadas frente a ese crecimiento. Segundo, acelerar la transformación digital y la adopción tecnológica. Y, tercero, articular mejor el desarrollo económico con la planeación territorial. No se trata solo de crecer rápido, sino de crecer bien: con sostenibilidad, empleo formal y oportunidades reales para los empresarios locales.
Desde la Cámara estamos convencidos de que la respuesta no puede ser estandarizada. Cada municipio tiene dinámicas distintas. No es lo mismo acompañar a un comerciante en Páramo que a un empresario logístico en el Altiplano. Nuestro desafío es adaptar la oferta institucional a esas necesidades reales.
En medio de esa transformación ¿cómo debería la Cámara equilibrar el apoyo a grandes proyectos con el fortalecimiento del pequeño y mediano empresario?
La clave está en entender que el desarrollo no es excluyente.
Los grandes proyectos generan empleo, infraestructura y encadenamientos productivos, pero el tejido empresarial del Oriente está compuesto mayoritariamente por micro, pequeñas y medianas empresas. Son ellas las que sostienen la economía local y generan cohesión social.
La Cámara debe actuar como articuladora. Nuestro rol es facilitar que esos grandes desarrollos se conecten con proveedores locales, que el crecimiento no se concentre, sino que se distribuya, y que el pequeño empresario tenga acceso a formación, mentoría y acompañamiento para crecer en condiciones de equidad.
No se trata de escoger entre uno u otro. Se trata de lograr que el crecimiento del territorio incluya a todos.





