El Gobierno Nacional anunció la implementación de un plan de choque para enfrentar la expansión de los hipopótamos en Colombia, una especie exótica invasora que representa riesgos ambientales y para las comunidades.
La estrategia incorpora por primera vez un protocolo técnico de eutanasia, junto con otras medidas de control, con el fin de reducir progresivamente la población y limitar su distribución geográfica, informó el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
Esta decisión contempla una inversión de 7.200 millones de pesos a través del Fondo para la Vida y la Biodiversidad. Los recursos financiarán la primera fase del programa, que incluye la extracción de individuos ubicados en zonas de alta complejidad en cuatro regiones del país, bajo la ejecución de corporaciones autónomas regionales como Cornare, Corantioquia, Corpoboyacá y la CAS.
El plan responde al crecimiento acelerado de la especie, cuya población ya supera los 200 ejemplares. Según Minambiente, de no aplicarse medidas de control, las proyecciones indican que podría alcanzar los 500 individuos en 2030 y cerca de 1.000 en 2035, agravando los impactos sobre ecosistemas y especies nativas como el manatí y la tortuga de río, además de afectar la calidad del agua.
“Para reducir la población de hipopótamos hay dos caminos: la translocación y la eutanasia. Esta última es una medida técnica, que hace parte de lo que la ciencia nos pide hacer cuando no es posible la translocación. Hoy estamos anunciando un protocolo de eutanasia para que las autoridades ambientales puedan implementarlo con el acompañamiento de institutos científicos, porque sin esta acción es imposible controlar el crecimiento de la especie”, aseguró Irene Vélez Torres, ministra (e) de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
¿Cómo es el protocolo?
El protocolo establece dos modalidades: eutanasia química y física. La primera contempla el aislamiento del animal mediante procesos de ceba, sedación y administración de medicamentos hasta su fallecimiento.
La segunda se aplicará en casos donde las condiciones logísticas o territoriales impidan el uso del método químico. En ambos casos, se definieron estándares sanitarios estrictos que garantizan el bienestar animal, la trazabilidad del proceso y la protección de los recursos hídricos.
La estrategia también contempla otras alternativas como la translocación, aunque esta ha enfrentado múltiples barreras. El Gobierno ha explorado sin éxito acuerdos con países como Ecuador, Perú, Filipinas, India, México, República Dominicana y Sudáfrica, debido a restricciones legales, costos elevados y limitaciones técnicas.
A esto se suma la baja diversidad genética de la población en Colombia, que presenta problemas de endogamia al descender de cuatro individuos introducidos ilegalmente en la década de 1980.
“Por primera vez vamos a asignar recursos para que estas acciones sean implementadas. Parte de las barreras que tenemos por parte de las corporaciones tiene que ver con la limitación de recursos. Nuestras corporaciones no siempre tienen recursos dispuestos específicamente para este tipo de acciones, por lo cual este Ministerio, a través del Fondo para la Vida y la Biodiversidad, acaba de decidir que dispone de 7.200 millones de pesos”, afirmó Vélez Torres.
Acciones complementarias
Además de la eutanasia, el plan incluye medidas de control territorial como el confinamiento y la esterilización, aunque estas implican altos costos y desafíos logísticos. Por ejemplo, el tamaño de los hipopótamos (que pueden triplicar el de una vaca) exige infraestructura robusta y plantea riesgos de hacinamiento.
“De acuerdo con las instrucciones del Ministerio de Ambiente, en articulación con las Corporaciones Autónomas, esto no significa que vamos a empezar de una vez con esa caza controlada y la eutanasia. Es un plan que se tiene proyectado para el segundo semestre de 2026, luego de tener un protocolo bien estructurado luego de tener bien claras las acciones y el protocolo. Hay que tener en cuenta que esta es una especie invasora que tiene un impacto negativo sobre los ecosistemas, la biodiversidad y la población. tenemos que tener responsabilidad ambiental sobre los recursos naturales, el medio ambiente y sobre la vida humana”, dijo Javier Valencia González, director de Cornare.
El cronograma de implementación prevé la publicación de lineamientos en abril de 2026, la firma de convenios con las corporaciones ambientales en junio y el inicio de las intervenciones en el segundo semestre del año. Cada entidad deberá realizar monitoreo biológico constante y reportar mensualmente los avances, incluyendo detalles técnicos de cada intervención.





