LOS BARRIOS DE EL POBLADO
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“San Luis es la sucursal del cielo”
Aunque no figura en el mapa de Planeación Municipal, el arraigo del pequeño San Luis en la comuna 14 es de vieja data



San Luis es uno de los barrios más pequeños de El Poblado. De hecho, ni siquiera Planeación lo contempla como tal y no se registra en los mapas oficiales del Municipio de Medellín, pero su familia fundadora y sus descendientes tienen más de un siglo de vivir en El Poblado y trabajan unidos en defensa de sus intereses.
Por su ubicación, calle 5 con carrera 25, se deduce que San Luis pertenece al barrio El Tesoro. Aunque no tiene Junta de Acción Comunal está en el área de influencia de la JAC de Los Parra. También recibe el apoyo de la Junta Administradora Local de El Poblado, por intermedio de la edil Amparo Gaviria, a quien señalan desde años atrás como uno de sus principales puentes con la Administración Municipal.

El universo de San Luis
Aunque San Luis no cuenta con espacios públicos -solo una pequeña área plana al finalizar la calle, donde a veces se juega fútbol, trompo o bolitas- sus habitantes se sienten privilegiados: tienen todos los servicios públicos y facilidades de transporte, pero lo que más destacan es que viven armónicamente en familia. La mayoría son parientes, muchos de ellos primos hermanos, y el apellido Gaviria está en cada rincón. Se desempeñan en trabajos como construcción, servicio doméstico y algunos trabajan en otro tipo de empresas. La mayoría de los niños y jóvenes estudia en el Inem José Félix de Restrepo y en su anexo, el colegio Santa Catalina de Sienna. Otros estudian en el Politécnico, en el ITM o en el Sena.

Recuerdos del pasado
Uno de sus líderes es Hugo Fuel Gaviria, quien nació en San Luis hace 23 años. “San Luis es muy sabroso, demasiado tranquilo y seguro ”, comenta este paramédico, empleado de un servicio de emergencias médicas. “Lo mejor es que todos nos conocemos, todo el mundo sabe quién es quién y qué hace”.
Cuenta Hugo que a principios del siglo 20 San Luis era una finca que pertenecía a sus bisabuelos Eloísa Ossa y Jesús Gaviria y a medida que llegaron hijos, nietos y bisnietos se fueron construyendo otras casas, las que hoy conforman el barrio.
A un pariente suyo, Óscar Arboleda, lo encontramos haciendo trabajos de albañilería en una de las casas. Nació en San Luis hace más de 60 años y aunque ya no vive en el sector regresa con frecuencia. “Recuerdo que todo esto eran casas finca de gente luchadora que consiguió todo con el sudor de su frente. Ya quedan poquitos barrios como San Luis para uno vivir: sanos, todos con la misma familia y compartiendo todo”.

Matronas en el cielo
En los comentarios de los habitantes de San Luis se evidencia la importancia que han tenido las mujeres dentro del desarrollo y la unión de esta comunidad. Incluso cuando se refieren a la formación del barrio destacan a Eloisa más que a su esposo Jesús, quien era albañil y laboraba en las fincas de los alrededores. “Ella y todas las mujeres eran muy trabajadoras, lavaban ropas, hacían tabacos pues había matas de tabaco, planchaban, trabajaban en casas en el servicio doméstico y nosotros hacíamos mandados. Mi papá era sastre en el Centro”, añade Óscar, quien es nieto de Eloisa.
“Eloisa hacía unos tabaquitos delgaditos”, especifica Hernando Montoya, quien insiste en que “San Luis es la sucursal del cielo”. No nació en San Luis pero vive en él desde el año 64 cuando se enamoró de una nieta de Eloisa, Oliva, a quien conoció lavando ropa en la quebrada. “Vine por aquí cuando tenía 20 años, cuando conocí a esta mujer tan linda y ya llevamos 47 años de casados. Vivimos una vida linda. Salíamos a coger agua y nos bañábamos a punta de aguas de nacimiento; no había edificios sino árboles y cogíamos mandarinas, naranjas y zapotes, pero ya casi no hay ni mangas, solo edificaciones”.

Amenaza latente
Desde el año 2008 la tranquilidad del barrio se ve amenazada por un deslizamiento al que no se le ha dado solución, pese a que es conocido por la Alcaldía. “Ocurrió durante una temporada invernal en los linderos de un edificio vecino. Se empezó a venir el morro hasta tumbarle al edificio la reja que lo separa de San Luis”, cuenta Hugo Fuel.
Por su altura, el deslizamiento se ve sobrecogedor. Está en el costado derecho de la vía de ingreso al barrio, y la tiene taponada en gran parte. “A menudo suelta rocas grandes que podrían ocasionar una tragedia. Tenemos mucha población de niños y además es un riesgo permanente para las motos y los carros que llegan al barrio. Por recomendación del Simpad le pusieron plásticos para que el agua no llegue a la tierra pero no nos han dado solución al problema, ni la Alcaldía ni el edificio”, agrega Hugo.
Mientras la Alcaldía y el edificio del deslizamiento se ponen de acuerdo en a quién le corresponde hacer los arreglos definitivos al talud, los habitantes de San Luis continúan en espera de una solución a esta angustia que se agudiza cada vez que empieza la temporada invernal.

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