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David Arenas Vanegas es el sexto Gran Maestro Internacional que tiene Colombia. A sus 24 años, pocas cosas lo han dejado en jaque

Por José Fernando Serna Osorio
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Para Víctor, el niño tenía pinta de futbolista. No había pierde, su pasión por el fútbol y el Independiente Medellín le cegaban, casi al extremo, el deseo de que su único hijo se forjara como uno de los grandes. El sueño personal que vio frustrado por una lesión en su rodilla se había pasado a David, el heredero del apellido Arenas y de la pasión por el rojo de la montaña. Hasta ahí una jugada maestra, jaque.

David creció viendo a su padre jugar fútbol y pensaba que su destino quizá estuviera en algún estadio de Colombia. No obstante, lo inquietaba esa movedera de piezas y la concentración de sus tíos y primos cuando en la casa de la abuela Cecilia Arango se reunía la familia. Un tablero a cuadros, una torre, un alfil, un caballo, un peón… ¡Emocionante para el niño de ocho años!

“Un día llegué a la casa y le dije a mi papá que me habían escogido para representar al colegio. Su alegría no podía ser mayor, él pensaba que era en fútbol y terminó siendo en ajedrez”, recuerda David jocosamente. Mate al sueño de su padre. Desde 1999, cuando un profesor del Liceo Francisco Restrepo Molina de Envigado le ofreció aquella oportunidad, David lo único que ha hecho es llevar alegrías a los Arenas Vanegas.

El deseo del fútbol de su papá Víctor se quedó en eso. Su hijo había elegido otro deporte y como buen padre, junto a su esposa Claudia, lo han acompañado en una carrera que pocas veces los ha puesto en jaque. Así empezó a forjarse el campeón que se fue nutriendo con títulos departamentales y nacionales representando a Envigado. Pulió su talento gracias al profesor Jorge Mario Clavijo y luego Mauricio Ríos con quienes escaló en la búsqueda del sueño: ser Gran Maestro Internacional de ajedrez.

En 2005, David amante de las pastas, el vallenato y estudiante de Administración de Negocios en Eafit, inició la suma de puntos para alcanzar esa meta. Y es que nada fácil es lograr el título de Gran Maestro, máxima distinción que se les otorga a los ajedrecistas y que en Colombia hasta el 2015 solo ostentaban 5 jugadores. Sueño de muchos, privilegio de pocos.


Fueron 10 años claves en los que con esfuerzo se logró la meta de los 2.500 puntos y eso contando que durante cada partida oficial se pueden sumar en promedio dos o tres. Una eternidad. En Santa Clara, Cuba, David alcanzó el torneo Guillermo García In Memorian, otros de los requisitos que necesitaba. Los Arenas Vanegas tienen un Gran Maestro Internacional de Ajedrez, que viene siendo como un magíster cualquier profesión.

Pese a tantos títulos en Juegos Nacionales, viajes internacionales por Europa, Asia y América el Maestro David también sintió el hastío. Fue en 2009 cuando vivió la etapa de transición del colegio a la universidad. Perdió el gusto por el deporte y lo abandonó, pero rápidamente recobró la energía cuando Eafit le entregó una beca completa para desarrollar sus estudios a cambio de representar al claustro de educación superior con la suficiencia que siempre demostró.

Fases
Aunque para algunos el ajedrez es poco emocionante y monótono, David explica que tiene su componente de vértigo. Partidas de ida y vuelta en la que estrategia y la habilidad lleva a los jugadores a pensar en 10 o 15 jugadas más adelante de la que están ejecutando, esto pone a prueba cualquier capacidad mental. Por eso inició la Fundación Magic Square con la que el joven de 24 años busca incentivar en los colegios el llamado “juego ciencia” para ejercitar la mente de los estudiantes y hacerlos más pilos.

“La toma de decisiones es lo más importante en la vida y eso lo brinda el ajedrez. Cada movimiento es decisivo, es una abstracción lógica que obliga a tener control y paciencia. A conocerse así mismo a través de un mundo mágico del que se enamora uno cuando se deja atrapar”, cuenta el Gran Maestro.

Aunque muchos piensan que un ajedrecista es un ser silencioso al extremo, nerd y poco extrovertido, David va a un opuesto y disfruta del vallenato de Silvestre Dangond, una fiesta con sus amigos o un partido de fútbol. ¡Ah, y ver a su Medellín del alma! La única herencia que le quedó de aquel futbolista que soñó su papá.



En jaque y contra el tiempo

Defínase en relación con las piezas del ajedrez:

 

Rey: Hacer las cosas paso a paso. Al inicio no es importante, pero con el paso del juego lo va siendo. Así soy yo.





Reina: Moverme libremente por mis sueños.





Alfil: Protección al rey y ese rey vienen siendo mis sueños.







Caballo: Saltar los obstáculos sin evadir. Sobreponerse a las dificultades.







Torre: Enroque personal. Como en el juego es fundamental para proteger. Así lo hago con mi familia, como en un castillo. Es símbolo de firmeza.








Peón: El trabajo. Siempre van al frente y se sacrifican.
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