José Gabriel Baena Gaviria
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“He sido un ser consciente, un animal pensante sobre este bello planeta y eso ha sido un enorme privilegio y una aventura”
/ José Gabriel Baena

El pasado jueves 19 de febrero, el neurólogo británico Oliver Sacks publicó en el New York Times su carta de despedida de este mundo. Sacks, de 81 años, es el entrañable sujeto que en 1969 descubrió los efectos beneficiosos de la droga L-Dopa, que permitió el despertar de decenas de pacientes que sobrevivieron a la epidemia de 1917-1928 de encefalitis letárgica, y que despertaron después de décadas de catatonia-autismo para hacer frente a una nueva vida en otra época. Recuerden los más ancianos lectores la película que se hizo sobre esto, Awakenings, con Robin Williams y Robert de Niro en 1990. Su libro, con este título, ahora duerme el sueño de los justos junto con otros como El hombre que confundió a su esposa con un sombrero, o La isla de los ciegos al color. Traduzco apartes de la carta:

“Hace un mes sentía que disfrutaba de buena salud, incluso de una salud robusta. A los 81 años todavía nado una milla al día. Pero mi suerte se me escapó: hace poco supe que tengo múltiples metástasis en el hígado. Hace nueve años se descubrió que tenía un raro tumor en un ojo, un melanoma ocular. Aunque la radioterapia y el tratamiento con láser para remover el tumor me dejaron ciego de ese ojo, sólo en porcentajes rarísimos estos tumores harían metástasis. Yo estoy en ese infortunado dos por ciento. Estoy agradecido de que me hubieran garantizado nueve años de buena salud y productividad desde el diagnóstico original, pero ahora me encuentro cara a cara con la muerte. El cáncer ocupa una tercera parte de mi hígado, y, aunque su avance puede ser desacelerado, esta clase particular de cáncer no puede ser detenida. Ahora debo elegir cómo vivir los meses que me quedan. Tengo que vivir de la manera más rica, más profunda y más productiva que pueda. En esto, me envalentonan las palabras de uno de mis filósofos favoritos, David Hume, quien al saber que estaba mortalmente enfermo a sus 65 años escribió una corta autobiografía en un día de abril de 1776, titulada Mi propia vida. ‘Ahora estimo una rápida disolución… He sufrido poco dolor por mi enfermedad, y lo que es más extraño, a pesar de la gran declinación de mi cuerpo, no he sufrido ni un solo momento una disminución de mis ánimos. Poseo la misma pasión que siempre en el estudio y por el andar en compañía’.

He tenido la suerte de vivir más de 80 años, y esos 15 años más que las tres veintenas y cinco años de Hume, han sido igualmente ricos en el trabajo y el amor. En ese tiempo he publicado cinco libros y completé una autobiografía (de no más de las pocas páginas de Hume) que se publicará esta primavera. Tengo varios otros libros casi terminados. (Todavía) soy hombre de creencias vehementes, con violentos entusiasmos y una extrema inmoderación en todas mis pasiones. En los últimos días he sido capaz de ver mi vida como desde una gran altura, como una especie de paisaje y con un sentido cada vez más profundo de la conexión entre sus partes. Esto no significa que he terminado con la vida. Al contrario, me siento intensamente vivo, y tengo la esperanza de que en el tiempo que me queda profundizaré mis amistades y les diré adiós a los que amo, de que escribiré más y viajaré si tengo la fuerza, para adquirir nuevos niveles de entendimiento e introspección. Disfruto cuando encuentro personas jóvenes y talentosas, incluso aquellas que me practicaron las biopsias y diagnosticaron mis metástasis. Siento que el futuro está en buenas manos. No puedo pretender que no tengo miedo. Pero mi sentimiento predominante es el de la gratitud: he amado y he sido amado; me han dado muchas cosas y he dado un poco a mi vez. He leído y viajado y pensado y escrito. He tenido un intercambio con el mundo, la clase de intercambios entre escritores y lectores. Sobre todo, he sido un ser consciente, un animal pensante sobre este bello planeta y eso ha sido un enorme privilegio y una aventura”. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
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